...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Los héroes del Belmonte

No es demasiado difícil, incluso podría para algunos ser bastante sencillo responder enumerando de carrerilla a los trece jugadores que en Junio de 1995, consiguieron la proeza de remontar un 0-2 en contra y ascender a los altares del fútbol aquella noche contra pronóstico en un Carlos Belmonte de primera…
“Olabe, Sito, Torrecilla, Balta, Josema, Medina, Díaz, Vellisca, Quiroga, Barbará, Quico, Carlos y Urzaiz…”

Pero pasados los años y viendo lejos  aquel histórico momento, sinceramente creo que la respuesta debe ser más amplia… pues no sólo los trece hombres enumerados deben ser considerados los héroes.
Tras la decepción del 0-2 en la ida, no hubo desplazamiento masivo a Albacete; está claro que fue sencillo desplazar 10.000 aficionados a Burgos en el 82 o a Vitoria en el 97, con “casi” todo conseguido antes de aquella decisiva jornada, pero ¿ quién apoyó a la Unión aquella noche en el Belmonte?...¿quiénes fueron aquellos héroes anónimos que, sí, confiaron?
La Gaceta Regional del día después de la proeza, comentaba en su crónica: “…Por parte de Avalancha Charra fueron 20 personas, Santa Bárbara y Brigadas Charras desplazaron a 60 cada una que, junto a los 19 de la Peña Lito completaban la expedición de 150 personas que viajaron en autocares desde Salamanca; la representación salmantina en el Carlos Belmonte se completaba con algunos coches particulares que prefirieron ir por su cuenta. En total algo más de 200 charros que llevaron a su equipo en volandas durante todo el encuentro…”   
A toro pasado, siento envidia sana de aquellos 200 charros… y rescato, hoy, para su reconocimiento, imágenes de papeles añejos, de prensa histórica, de aquellos héroes que no saltaron al campo pero que confiaron y viajaron con la esperanza, aunque difícil, de que en aquel Junio del 95 podíamos volver a ser de primera.







FOTOS: Morgan, EFE.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Grupo

"Los grupos más eficientes son aquellos en los que existe una gran cohesión entre sus miembros."
Manual de psicología deportiva. 2002. Madrid.

Imagen realizada por Morgan que presidía la portada de La Gaceta Regional el día del partido de ida de la promoción a 1ª división de la temporada 94-95 frente al Albacete Balompie y que corresponde a aquel grupo de hombres al concluir su último entrenamiento antes de la gran cita; una cita que tras dos capítulos, nos llevó a primera.


"El entrenador debe saber tratar al grupo como personas de lunes a sábado y el domingo hacerlo como jugadores"
Juan Manuel Lillo Díez (Entrenador de la U.D.Salamanca entre 1992 y 1996)

sábado, 10 de diciembre de 2011

La soledad del hielo

Ser socio de la Unión siempre ha sido terreno reservado a sufridores, más si cabe en una categoría como 2ªB, más si cabe en una temporada para olvidar como esta, más si cabe, siempre que sobrepasamos el 10 de Diciembre y el invierno salmantino empieza a asomarse, cercano, con su habitual crudeza de cada año.

No hay mejor señal para saber que el invierno y sus heladas han hecho acto de presencia en la capital salmantina, que empezar a ver aparecer la escarcha cada domingo posada sobre el césped del fondo sur del Helmántico, nada más asomar con curiosidad la cabeza por el vomitorio de acceso, al entrar al estadio.
Escarcha que aparece y no se va, en semanas de nieve y hielo, y que ni el buen hacer de los jardineros charros consiguen mitigar del todo.

Todavía recuerdo aquellas tardes de invierno en el estadio Helmántico, tardes de doble calcetín, de manta y botas, de frotar y soplar de manos, aquellas en las que el sol asomaba débil por encima de la chapa del techado de tribuna y que desde aquella preferencia, añorábamos localidades de pie, por aquello de saltar para calentarnos…

Tardes de victorias, empates y derrotas, frías, heladas, en las que los pies no entraban en calor ni al volver con la calefacción del coche al cuatro y que sólo mejoraban al llegar a casa, con el olor a la cena de fondo, muchos minutos más tarde del final del encuentro.

En aquella primera división de los 70, los grandes no tardaron en darse cuenta de la idiosincrasia del clima salmantino; el todopoderoso Real Madrid de la época, con los Sol, Amancio, Del Bosque, Guerini y Netzer visitó hace treinta y seis años el estadio Helmántico en una semana de nieves y heladas, que provocó, como tantas otras tardes a lo largo de la historia, la aparición del hielo.

Sol y Robi disputan un balón sobre el hielo, en el encuentro UDS-R.Madrid de la temporada 75-76

Hielo posado donde siempre, bajo la sombra perenne de esa cara norte que es el fondo sur de nuestro estadio, donde si el termómetro duerme bajo cero noche tras noche, el blanco esconde al verde y los jugadores cambian de botas en el descanso.

Once que presentó la UDS aquella tarde de diciembre de 1975 frente al Real Madrid. En segundo plano, la escarcha cubre la zona del área del fondo sur del estadio Helmántico.

Siempre pensé que el curtirse en el sufrimiento de seguir a un club bajo las heladas, los alientos blancos y el frio, serviría en algún momento para algo, hoy desde aquí, lejos de mi grada vieja, se que sí, que me sirvió para querer aún más a unos colores, y darme cuenta hoy de la indisoluble unión que logré con ellos a pesar de la distancia…

El frío, sin duda, curte y une; por eso, en vísperas de guantes, vahos, gorros, dobles bufandas, hielos y escarchas; esas que cubrirán el césped del fondo sur como todos los inviernos; y cuando la soledad del hielo puede ser este año más grande que nunca, por la adversidad deportiva e institucional que nos rodea, quiero pensar que quedan muchos inviernos que vivir con mi UDS, y que año tras año volveré a ver el manto blanco en el césped de fondo Sur y que miraré hacia atrás y estaremos juntos los mismos de siempre, aquellos que estaban el día que jugó el Madrid en el hielo en el 75, pero que también estuvieron y no abandonaron en el 86, en el 87 y en el 93 o en el 94, cuando no jugaban ni el Madrid ni el Barcelona en el Helmántico, aquellos que se quitaron alguna vez los guantes para aplaudir bajo el frio salmantino en gradas de tres mil justitos, y que compartieron su frío y su Unión con el hielo; aquellos que estarán este invierno, como todos los inviernos, pisando la escarcha del año más duro que se recuerda, la misma escarcha que cubrió el fondo sur aquel domingo de diciembre de 1975, en primera, y que pisaba Jorge D’Alessandro y que es sin duda el mejor baremador del unionismo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

¿El gol de Tamayo?

En el minuto 61, Tamayo anota el primer gol del partido. (14 de Junio de 1987).

La mitología del fútbol, aquella que alcanza cotas inigualables en las finales, cuando hay un título en juego o simplemente en partidos decisivos, como aquellos en los que se juegan ascensos y descensos, suele olvidar a algunos goleadores de sus partidos; de igual modo que Aldrin y Collins pasaron a la historia, pero menos, en la conquista lunar del 69; todos los goleadores que abrieron partidos con sus tantos, pero tuvieron un compañero que deshizo un empate posteriormente para ganar el choque; se quedaron allí, en la memoria colectiva pero por detrás, ocultos bajo el telón que es el olvido.

Es fácil recordar que Marcelino nos dio con su cabeza, la primera Eurocopa, la del 64; pero pocos se acuerdan del gol de Pereda que abrió el marcador aquella noche en el Santiago Bernabeu. En 1974, minutos antes del gol decisivo de Müller en la final del mundial de Alemania, también marcó Breitner y los dos tantos de Kempes en el 78, siempre superaron al postrero de Bertoni; dos mundiales después, Burruchaga apagó a Valdano y al Tata Brown que abrieron el marcador en el imponente Estadio Azteca, y recuerdo claramente el gol de oro de Trezeguet en el 2000 frente a Italia, pero no recordaba que Wiltord marcó el empate que forzó la prórroga; Zidane y su volea ocultaron el gol de Raúl, el de Belleti al de Eto’o, el de Alfredo al de Manjarín, el de Marcos Alonso al de Víctor en el 83, e incluso el de Ghiggia al de Schiaffino en 1950; y así, hasta el infinito…en la historia de la Unión, sucede lo mismo, en el baúl de los recuerdos positivos, entre muchos, los míticos goles de Urzaiz hicieron olvidar el inicial de Torrecilla el día que subimos a primera en el Carlos Belmonte; y Pablito Zegarra hizo el gol del primer empate el día del 4-3 al Barça, pero fue olvidado tras el éxtasis final de los goles de Brito y Silvani, en el baúl de los negativos, más de lo mismo, todo el mundo recuerda hasta el dolor, que fue Eizmendi el que nos dejó sin ascenso aquella dramática tarde de Junio de 1987, pero antes de aquello marcó Tamayo… aunque lo hayamos olvidado o queramos olvidarlo.

FOTO: El Norte de Castilla.

sábado, 26 de noviembre de 2011

El increíble equipo menguante


- ¿Menguando? –ella articuló la palabra en un tembloroso murmullo.
- Sí –fue todo lo que Scott logró decir.
- Pero eso es…
Había estado a punto de decir que era imposible.

Fragmento de la novela “El increíble hombre menguante”
de Richard Matheson. 1957.


Aunque a lo largo de la historia de cualquier club de fútbol hay lugar para momentos de crecimiento y decrecimiento deportivo de forma alterna, en ocasiones, y de manera dramática, el tiempo de los ciclos se acorta y todo aquello que supuso el cénit de una exitosa progresión hasta el olimpo, se derrumba ante los ojos del aficionado; en este caso del aficionado unionista, como sucedió en aquella fatídica temporada 84-85.

La Unión, hoy en horas aún más bajas que en aquel entonces, que siempre presumió de ser uno de los pocos equipos de nuestro país que había sido capaz de pasar de los campos de 3ª división a la élite de la primera en sólo dos temporadas, vivió en sus carnes el mismo logro, pero a la inversa; cuando en dos nefastas campañas pasó de disfrutar de los grandes y el ambiente de primera en el Helmántico, a caer en el pozo de la 2ªB, de forma inexplicable en una temporada aciaga en 2ª división, en la que, (¿cómo hoy?), se hablaba de una plantilla diseñada para el ascenso.

Los que crecimos empezando a ir al Helmántico poco antes de aquella temporada, hemos guardado sólo pequeños retazos de la misma en alguna caja vieja de la memoria, casi oculta, como queriendo no recordar que en Salamanca igual que fuimos grandes de repente, y tocamos las mieles del ser un clásico en la primera división durante una década inolvidable, menguamos demasiado rápido, vaciando de forma veloz los recuerdos de oro, para pasear de nuevo el escudo por campos de bronce impensables pocos años antes…y todo por una 84-85 para olvidar, aquel año I después de Jorge D’Alessandro.

Ríos de tinta se escribieron en aquella temporada sobre las razones del fracaso y muchos dedos acusadores señalaron a Felipe Mesones y a Juan Muñoz (ex jugador unionista de los primeros 70’s), que en forma de secretario técnico diseñó una plantilla descompensada, en la que algunos fichajes incluso no debutaron por estar lesionados, o jugaron poco o nada, o ni siquiera acabaron la temporada, y la planificación, con la mezcla de veteranía de algunas caras nuevas y gente de cantera que subió al primer equipo, sumados a los que se quedaron del año anterior, no dieron la medida de lo que se esperaba para un recién descendido de la primera división española.
Para ver que la historia no es más que la sucesión de una serie de hechos que tienden a repetirse, incluso el propio secretario técnico (Juan Muñoz), tras la destitución de Felipe Mesones, hizo las veces de entrenador, para dirigir su propio proyecto, (¿nos suena?) hasta que fue destituido seis jornadas más tarde, cuando el equipo ya se asomaba al abismo, y ni siquiera el irrepetible García Traid, pudo salvar una nave ya escorada en pos de un hundimiento irremediable; en un año de cambio de presidente, malos fichajes, enfrentamientos con la prensa, deuda galopante…y el debut en liga de un joven canterano llamado Balta.

Lozano, José Angel, Museros, Serafín, Bezares, Canosa, Curro, Cesar Ferrando, Enrique, Ángel González, Balín, Miguel Ángel, Abajo, Martinovic, Lanao, Pablo Rodríguez, Balta, Luis García, Juan, Cabrero, Chiqui, Codesal, Choya, Dijon y Nico fueron los integrantes de aquel triste proyecto, entrenado por Mesones, Muñoz y Traid, ante los más de 10.000 perplejos socios que no se creyeron la caída a los infiernos, hasta que se pitó el final de aquel último partido en el Heliodoro Rodríguez López.

En épocas de vacas flacas, más flacas aún que en el 85, toda la historia merece ser recordada, triste temporada que marcó un punto de inflexión de forma dramática en nuestro unionismo y que nos despertó de repente de un sueño que duraba ya diez años. Temporada huérfana de evidencias gráficas de calidad, más allá de los tristes recuerdos de cada uno y algún recorte en blanco y negro…hace pocos días llegó a mi poder esta imagen, de un 20 de Enero de 1985, día del debut de Muñoz en el banquillo charro, día de una nueva derrota, esta vez frente al Bilbao Ath. en casa y con el fondo Sur repleto detrás, donde siempre, como si no hubiera pasado el tiempo.



En 1957, se estrenó la adaptación al cine de la novela del mismo nombre y hoy gran clásico de ciencia ficción dirigido por Jack Arnold “El increíble hombre menguante”, que entre 1983 y 1985, la Unión Deportiva Salamanca proyectó cada domingo por la geografía española en su versión deportiva, menguando en forma de equipo y de club, de manera increíble, en dos años para olvidar, marcando el ocaso de la época más brillante de nuestra historia, del mismo modo que menguó Scott Carey, protagonista de tan angustiosa historia casi 30 años antes.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Dos miradas a un balón… ¿dos goles?



[…Estuvo esperándola mucho tiempo, allí apoyado, solo, como tantas tardes, con la única compañía del olor a tabaco recién prendido y la humedad que despierta la última manguera de la madrugada antes de volver a casa; entonces, de improviso, pasó veloz, sin mirarlo, sin tenerlo en cuenta, y cuando se giró, supo por un momento que ya no estaba a su alcance, y esperó sentado, impasible, a cómo el azar hacía el resto; envuelto en un halo de incertidumbre, ese, que no era más que la fugaz espera de su mirada perdida…en el momento en el que no había nada más que hacer, que esperar su vuelta…]

Renglones bajo una luz. 2011.

sábado, 12 de noviembre de 2011

La Unión somos nosotros

Hoy, tras una derrota más, en tiempos de depresión futbolística, institucional, profesional, en el punto más bajo y probablemente complicado de nuestra historia, en la que a cada semana y a cada minuto parecemos estar más cerca del final que del principio y en el que los que nos representan, en el campo y fuera de él, están más lejos del escudo de la Unión y de la grada que nunca; hoy, no me cabe ninguna duda de la certeza que afirma el título.

Sí, ya se que no estuvimos en el Café Novelty en 1923 junto a Don Federico Anaya firmando las actas fundacionales del club, ni en los acuerdos para la compra de los terrenos del Calvario, no decidimos tampoco acerca de su venta y compra posterior en el prado Panaderos, ni fichamos, ni cesamos, ni firmamos, a ninguno de los cientos de jugadores que se pusieron alguna vez la blanquinegra; tampoco jugamos nunca, ni entrenamos, ni siquiera llegamos a calentar alguna vez en la banda aunque fuera un minuto; al fin y al cabo, nunca participamos dentro, ni tomamos decisión alguna más que disponer año tras año renovar el carnet de socio del equipo de nuestra ciudad, de nuestra tierra, de aquel que amamos tanto, pasase lo que pasase.

Somos nosotros, aquellos mismos que domingo tras domingo subíamos por la hoy, Ramón y Cajal en busca del Barrio de San Bernardo para llegar al Calvario, con nuestros sombreros, con nuestras boinas, en busca de nuestra Unión y sus partidos, aquellos mismos que cambiamos planes porque juega la Unión en casa y hacemos planes porque la Unión juega fuera, aquellos que pensamos en blanquinegro los siete días de la semana y los mismos que desde hace cuarenta años acuden al Helmántico por la carretera de Zamora o por la de Toro o por la de Valladolid, sea cual sea el frío o calor que haga, para ver jugar a la camiseta de nuestros amores, y pasamos los domingos cabizbajos si perdemos y sonrientes si ganamos, y hablamos de la Unión un día sí y otro también y presumimos de ella; sí, somos nosotros, no hay duda.

Somos nosotros, en forma de bisabuelos, abuelos, padres e hijos unionistas los que a lo largo de más de ochenta años de historia hemos mantenido viva, desde la fidelidad, a la Unión, por muy duro que fuese el momento vivido…y hemos visto pasar a los inquilinos de nuestro escudo, desde la madera de la tribuna del Calvario, los para avalanchas, o los asientos multicolor del estadio Helmántico, sin más opinión que nuestro carnet, nuestra ovación o nuestro silbido, pero siempre, nosotros, fieles, en los años 20, 30, 40, 50, hasta hoy, con los mismos 88 años que cumple la blanquinegra, aunque este año quien escribe sólo cumpliera 34.

Hoy, no hay más Unión que la camiseta, el escudo y nosotros…nada más…la autoliquidación del club sigue su curso, y los arrendados en nuestra ilusión de este año, continúan haciendo esfuerzos (o no) cada semana por completar deportivamente, lo que se inició en los despachos y en la gestión, de hombres y nombres, desde hace ya algunos años.

Siempre he tenido la sensación de que nosotros, los de siempre, no hemos cambiado tanto; y aunque a muchos buenos jugadores, presidentes y entrenadores que nos han representado les corresponde alguna costura de esa camiseta por su calidad, por su compromiso, por su trabajo, por la huella que dejaron los años que la defendieron con profesionalidad; siempre mantengo la seguridad, y este año más que nunca, de que el resto de la tela, casi toda, con el escudo incluido, nos pertenece a nosotros; porque nosotros, los mismos de siempre; los sufridores fieles, somos la Unión y  porque la Unión no es de Salamanca; es Salamanca al fin y al cabo, en forma de tercera catedral de nuestra pequeña joya dorada, esa que busco siempre desde el Arrabal cada vez que vuelvo a casa y que hoy sólo nos tiene a nosotros.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Los mejores también fallan

Mismo partido, Alves y Neeskens, dos cracks de los 70, enfrentados virtualmente desde los once metros de un Camp Nou a reventar, una tarde de Octubre de 1976.
Frente a frente, Mora y D’Alessandro como colaboradores de esa representación sincrónica que es el penalti.




El partido finalizó con victoria azulgrana, pero ni Alves ni Neeskens contribuyeron con sendos lanzamientos al espectáculo; el primero, en el minuto 16, lo lanzó el portugués fuera, sutil, a la izquierda; el segundo, en el minuto 34, lanzado por el rubio holandés a la derecha, fue detenido por nuestro guardameta argentino.

Los jugadores de leyenda, destacan por lo mucho y bueno que, en tantas tardes, desarrollaron por los campos del mundo, pero también hay borrones, como los mejores escribientes tienen.
Y como decía aquel míster, que inundaba su sabiduría de tópicos, “los penaltis sólo los fallan los que deciden tirarlos”.

martes, 1 de noviembre de 2011

El gol de Leivinha

“A los 58 minutos pase en profundidad de Gárate y Leivinha deja clavado a Ricardo Rezza. D’Alessandro sale fuera del área pero no consigue arrebatar el balón al brasileño, que se deshace de él con un toque sutil y sigue avanzando; para casi sin ángulo de tiro y salvando la oposición de Huerta, mandar a la red el balón, marcando un tanto espectacular”.

Hubo muchas veces a lo largo de mi vida de sentimiento unionista, que imaginé momentos y pasajes de partidos, no presenciados, cuando leía y releía capítulos y resúmenes de los encuentros que Carlos Gil Pérez llevó a sus ejemplares, recogiendo añejas crónicas de las temporadas 73-74, 74-75 y 75-76.

Hay muchos goles que por unas razones u otras he imaginado a lo largo de todos estos años…goles que nunca vi, goles a favor, en contra, simbólicos, importantes, curiosos…como el gol de Manolo Calero, el primero de Álvarez, el autogol de Rezza, el de Alves en el Bernabeu, el de falta de Dirceu…y sí, también aquel segundo gol de Leivinha.

Una imagen ilustraba la crónica que D.Carlos reflejaba en aquel libro, era en blanco y negro, fugaz, y en ella no aparecía ningún jugador unionista, sólo mostraba a aquel tal “Leivinha”, rodeado en gesto de alegría por sus compañeros, tras un gol marcado a la Unión aquella tarde; pareciendo querer llamar la atención del que leía.
Un niño, que tantas veces vio esa foto de júbilo ajeno, en tantas tardes de verano en las que decidía sacar de la estantería, subido al sillón, aquellos libros y no otros, y pasar aquellas páginas en busca de imágenes, de sueños, de fútbol de otros tiempos…

En aquella época de mi vida, hablamos de principios y mediados de los 80, sólo aquella imagen de euforia en aquel viejo libro y la explicación de mi padre de que Leivinha fue una sensación en su año de debut por sus regates inverosímiles y su picardía brasileña, me acercaron mínimamente a lo que fue aquel crack ex de Palmeiras y post-Pelé y su debut frente a la UDS.

Las nuevas tecnologías lo cambiaron todo, y a los que llenábamos armarios con recortes y revistas viejas, recuperadas de desvanes olvidados y cajas repletas de papeles “para tirar”…se unieron “ebays” y buscadores, hemerotecas online e infinidad de datos años antes inimaginables al alcance de la mano…hasta aquel niño escribió un blog con aquellos recuerdos y a raíz de ello, volvió a pensar en el gol de Leivinha y en aquel rostro del goleador que todavía le miraba a través del blanco y el negro, desde un rincón de su memoria.

 Imagen recogida del libro “Historia de la Unión Deportiva Salamanca-Temporada 75-76” de Don Carlos Gil-Perez, donde los jugadores del Atlético de Madrid rodean a Leivinha, número 8 brasileño, tras la consecución de uno de los tres goles que anotó a la Unión Deportiva Salamanca el día de su debut en la primera división española.

La tarde del debut de Leivinha y su figura, aparecen sin dificultad en una búsqueda simple a través de Internet; era, sin duda, una buena historia para un nuevo post del blog.
La descripción en distintas crónicas de aquel gol, que narraban como antológico, sin ángulo y un ejemplar comprado vía web de la revista AS hace varios años con imágenes en color de aquellos goles, hacían que la efeméride del gol de Leivinha y su hat-trick la tarde de su debut junto a Pereira frente a la UDS, dieran para reflejar que estuvimos allí, en el Calderón, aquella tarde y que no pudimos parar al huracán brasileño.

Además, para agrandar la leyenda de aquel tanto, en distintas páginas web y hemerotecas, se aludía a aquel gol, el segundo de Leivinha, como uno de los mejores goles de la historia según páginas de los setenta de la revista argentina El Gráfico, lo que agrandó especialmente mi interés por reflejarlo en el blog.
Por desgracia, no conseguí encontrar la referencia de origen de aquella interesante aseveración, incluso la Revista El Gráfico no supo aclarármelo vía email… ¿sería el clásico copy-paste de esos que hacen que se extiendan por Internet medias verdades, sin referencia originaria?, aún lo desconozco.

“El fin de semana que viene, pongo el post del golazo de Leivinha!”…ya lo tenía pensado y decidido, incluso aun no teniendo la fuente inicial donde se decía de su grandeza histórica rodeado de otros goles magníficos en una lista en El Gráfico; las fotos del regate a D’Alessandro y el disparo escorado ante la desesperada carrera de Huerta me parecían suficientes para aproximarnos a su belleza y a su leyenda…y alimentar desde el blog el mito de aquel gol, y destacar que la UDS vive en la historia del Atlético de Madrid, por compartir aquella tarde del debut de Leivinha, que muchos buenos aficionados Atléticos aún recuerdan.

Las tres imágenes que rodean a este texto corresponden al segundo gol de Leivinha, el regate a D'Alessandro fuera del área como inicio de la cabalgada del jugador brasileño; y las dos inferiores, su resolución, con el disparo de zurda escorado y la oposición del capitán Huerta.




Imagen del tercer gol de Leivinha aquella tarde, ante la mirada de Jorge D'Alessandro en el suelo, Huerta e Iglesias
que llegan tarde a la cobertura. IMAGEN: AS

Imagen del primer gol del Atlético de Madrid el día del debut de Leivinha y Pereira. Penalty anotado por el "Ratón" Ayala, tras una rigurosísima señalización por mano de Ameijenda. IMAGEN: AS

Once que presentó la UD.Salamanca aquella tarde en el estadio Vicente Calderón.

Pero todo el planteamiento, cambió en un instante y cómo queriéndose confabular el destino con aquel niño que imaginaba goles de partidos de la Unión leyendo crónicas viejas…el foro de HalaUnión.com, me abrió los ojos una mañana de hace varias semanas.
Un post titulado: “El debut de Leivinha frente a la UDS” se marcaba en rojo, pendiente de ser leído;”Qué casualidad, pensé…han colgado las fotos de aquel partido, la misma semana que pensaba contar yo su historia en el Blog”…pero no.
Un forero habitual, de los ávidos de historia de la Unión, había colgado el enlace de un video, emitido días antes por Estudio Estadio, sobre aquel partido de Septiembre del 75.

Y sí, tantos años después, gracias al desempolvar de las hemerotecas audiovisuales por algunos medios, podía por fin visualizar aquel gol, tantas veces imaginado en mi cabeza desde niño.
Y como si parafraseara al “Video killed the radio star” de los Buggles, admito que el gol, visto, me decepcionó un poco…
Es un gran gol, no hay duda, pero la salida tarde y mal de D’Alessandro y un ángulo final de tiro no tan escorado como yo había pensado…me bajaron a la tierra un tanto que decían, ¿podría ser considerado uno de los mejores de la historia?...

Video resumen de aquel partido. Rescatado de youtube. Colgado por paramecio1980.

“Cuando la imaginación idealiza algo, la realidad se encarga de destruirlo”…decía la frase celebre, y así me quedé yo, frente a la pantalla del ordenador, visionando una y otra vez aquel gol marcado algún año antes de que yo naciera, un gol que ya había visto en mi imaginación muchas veces, pero que no se parecía apenas al que me enseñaban ahora, y apagué el ordenador, y decidí aplazar el post sobre el gol de Leivinha para una mejor ocasión, concretamente hoy, y seguir dejando que a escondidas, aquel niño que necesitaba de un sillón para alcanzar los viejos libros de la UDS, siguiera soñando con viejas fotos y crónicas de otros tiempos y que sí, que el gol de Leivinha es uno de los mejores de la historia y que se lo marcó a su Unión…y que se abrazaron en una foto en blanco y negro allá por 1975 y que Leivinha lo miraba.

sábado, 22 de octubre de 2011

Aquellos tiempos

                                                                                                                                    FOTO: SALVADOR

[...Cabe decir, que es tiempo
de rememorar aquellos tiempos...]
[...Aunque no sea más
que para saber,
que el tiempo no suele
dar marcha atrás...]

Jorge Drexler. 1999. Aquellos tiempos. FRONTERA.

viernes, 14 de octubre de 2011

Once debutantes para la historia

Aunque la inauguración del estadio Helmántico fuera cuatro días antes en un partido amistoso frente al Sporting de Lisboa, fue un 12 de Abril de 1970, cuando el balón empezó a rodar de forma oficial en el nuevo estadio salmantino. 
Fue frente al Real Betis, en 2ª división y con el resultado final de empate a cero.

El primer once oficial e histórico fue el siguiente:


Y como no podía de ser de otra manera el eterno capitán Huerta, tuvo el privilegio de encabezar la primera salida oficial del tunel de vestuarios del flamante nuevo Helmántico.


Once debutantes que iniciaron el camino de otros muchos que a lo largo de más de cuatro décadas defienden nuestro club, y ganan, pierden y empatan en el inmaculado tapiz que desde entonces es nuestro querido estadio Helmántico.

domingo, 9 de octubre de 2011

Y Fernández Quirós pitó el final...

Tras el asedio infructuoso de los últimos minutos del partido, con balones colgados en busca de Roberto Martínez y Santillana, el pitido final se impuso… y ganamos allí, donde uno se doctora en la primera división de nuestro fútbol… en el Santiago Bernabéu.


Bajo los pitidos que los hombres de Miljanic recibían y envueltos en una estela de fotógrafos; los once charros que estaban en el césped en aquel instante y los integrantes del banquillo, festejaron el logro abrazados, como lo que fue, sin duda, aquella victoria, una gran gesta…en un lejano ya, dieciséis de enero de mil novecientos setenta y siete.

Tras el pitido final Jorge D'Alessandro eleva sus brazos festejando la victoria caminando
hacia el tunel de vestuarios. FUENTE: As.

Juanjo, Jorge D'Alessandro y García Ameijenda, se funden en un abrazo inolvidable, festejando la que hasta hoy sigue siendo la victoria más mítica de toda nuestra historia. FUENTE: As.

El equipo charro junto con el equipo técnico se abrazan cerca de la salida hacia los vestuarios, despedidos por los aplausos de los numerosos charros que cada partido en el Santiago Bernabéu a lo largo de la historia acompañan a los nuestros.
¡Bendita y sana envidia de los que estuvieron allí y lo vivieron!. FUENTE: As.

sábado, 8 de octubre de 2011

El Adelanto 30/9/2011

En la página 87 del diario El Adelanto del pasado 30 de Septiembre, en la esquina inferior derecha de la primera página de Deportes y en forma de columna aparecía...


Gracias a J.M. García por este bonito detalle.

domingo, 2 de octubre de 2011

¡Penalti en el Vivero!

Cantaron al unísono todos los “carruseles” de las radios nacionales a eso de las nueve menos diez de la tarde… y se frotaron las manos los seguidores de Mérida y Mallorca, atentos a sus transistores para certificar un ascenso…
Pero era a favor de la Unión… Toni Melgar lo había narrado para la historia, “¡penalti, penalti, penalti…!”, para los que oíamos aquel partido desde Salamanca (¡malditos exámenes los lunes!)… sólo había que meterlo; recuerdo que la narración, en casa, la escuché sentado en el suelo, con los ojos cerrados; quería estar con ellos.

Hay ascensos que se saborean por etapas, en varios capítulos; y eso fue lo que pasó en la temporada 96-97, en la que se empezó a subir tres jornadas antes del final; justo en el minuto 92 de aquel épico partido en el Vivero; entre el barro y los charcos; cuando, tras un balón largo de Giovanella a la espalda de la defensa, y la caída de César Brito en la pugna por el balón; Eleicegui Uranga señaló el punto de penalti.

Sólo teníamos que marcar, y tanto Iturrino, como Catanha pidieron la pelota; de hecho Luciano la colocó primero en el punto de penalti… pero finalmente fue Pedro Miguel Resendes “Pauleta”, el que tras una mirada al banquillo decidió tirarlo…


Emilio se lanza a su izquierda ante la mirada del fondo de aficionados pacenses y no puede hacer nada para detener el lanzamiento de Pauleta.

Son como esas imágenes extremas que uno recrea solamente en sueños, pero que a veces surgen en este mundo real en que vivimos… un penalti, sin tiempo para más, para seguir soñando con un ascenso… y pasó, fue un domingo 25 de Mayo de 1997 y marcar aquel penalti suponía depender de nosotros mismos en las dos últimas finales frente a Real Mallorca y Deportivo Alavés, y alcanzar la primera división, en una temporada con aquel equipo envidiable.

Pauleta no estuvo solo en el reto… fueron 3000 los unionistas desplazados que golpearon con su diestra al mismo palo que el jugador luso, colocado, certero… y se fundieron en un abrazo increíble, como pocas veces se recuerdan, en un éxtasis, que aún hoy eriza la piel cuando se rememora.

 Aficionados charros desplazados a Badajoz, 40 autocares, festejando el trascendental triunfo.

Aquel gol encumbró al portugués, que jugó su papel de futuro crack por primera vez, y no se escondió, en un momento, en el que la sangre no llega y los músculos se atenazan sin remedio…


Pauleta no marcó en Mendizorroza en la última jornada de liga, pero aquel gol de penalti en el Vivero, su último gol de la temporada, fue sin duda el que abrió el marcador en la ciudad de la Virgen Blanca…dos jornadas después de aquel disparo.


sábado, 24 de septiembre de 2011

Rincones

Transcrito del libro “1923-1973. Historia de la Unión Deportiva Salamanca.” contaba Don Carlos Gil-Pérez, autor del libro:

“…acompañando a Germán Herrero Fabregat por la calle del Generalísimo, el socio número uno de la U.D. Salamanca, nos hizo reparar en la placa situada en la fachada de la casa número 24, dedicada a Don Luis Maldonado, para decirnos con su patriarcal magisterio futbolístico: mira, el hijo de ese señor, fue el primero que trajo un balón a Salamanca. ¡Y cómo nos disputábamos todos su amistad para poder dar una patada!...”






Releyendo pasajes del mítico libro de Gil-Pérez no hace muchas fechas, encontré esas curiosas líneas.
Salamanca esconde rincones infinitos, y de cada paso, pensamiento o recuerdo transcrito de personas tan relevantes en el pasado de nuestro club, podríamos transportarnos a aquel entonces muchas veces…y eso hice…efectivamente, me acerqué al número 24, curioso, y allí continuaba la placa, en el mismo lugar que D.Carlos Gil-Perez y D.Germán Herrero, se detuvieron a principio de los 70, para extraer del recuerdo una imagen de aquella Salamanca, hoy muy lejana, pero en el fondo, la misma Salamanca de siempre.

La placa se refiere a Don Luis Maldonado de Guevara y Fernández de Ocampo (Salamanca 1860 – Madrid 1926), catedrático, político y escritor salmantino, que formó parte de la primera directiva de la Unión Deportiva Española en 1923, bajo la presidencia de Don Federico Anaya, manteniéndose en su honor la destacada efeméride conmemorativa en el número 24 de la actual Calle Toro salmantina, padre, entre otros, de Don Francisco Maldonado de Guevara y Andrés (Salamanca 1891- Madrid 1985), destacado por Don Germán Herrero como el primer niño, allá por los primeros años del siglo XX, que dispuso de un balón en aquella vieja Salamanca, en los años en los que los irlandeses aterrizaron con su fútbol en la capital y la gente se acercaba curiosa, a las eras de la Glorieta y al teso de la Chinchibarra, para ver golpear ese balón, que desde entonces ha rodado sin descanso durante más de cien años…y que, por favor, no pare nunca.


La gente se acercaba curiosa a principios del S.XX a los alrededores de la plaza de toros de La Glorieta para ver jugar al "foot-ball"

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un equipo de primera

Aunque el debut en la máxima categoría del futbol español se produjo en la temporada 74-75 frente al Elche CF, hubo meses antes un once que salió al terreno de juego haciendo gala de una condición maravillosa: la de sentirse nuevo equipo de primera división.
Tras el histórico partido frente al Real Betis una semana antes, en la que se consiguió el ascenso a primera división en el estadio Helmántico, aún quedaba una última jornada por disputarse en la división de plata, fue un 26 de Mayo de 1974; intranscendente para los nuestros, ya ascendidos, pero importante para nuestro rival, el San Andrés de Barcelona, que necesitaba de un resultado favorable para evitar la promoción de descenso a tercera.

El resultado, un 4-2 desfavorable, fue lo de menos; Galleguillos y Muñoz en un fabuloso lanzamiento de falta, pusieron por momentos el 1-2 en el marcador, pero un magistral Rivero que anotó tres goles aquella tarde, llevó finalmente la algarabía a los graderíos, para mantener a la U.D. San Andrés en segunda división, frente a un convidado de piedra, en este caso la UD. Salamanca, ya sabiéndose de primera desde una semana antes.


Rivero, que anotó tres goles, bate por bajo a Aguinaga en el que era el 1-0.
Fuente: Mundo deportivo

Cuarto gol del San Andrés, obra de Rivero, en balón sutilmente bombeado que supera a Aguinaga
en su estirada. Fuente: Mundo Deportivo.

Abrazo del equipo cuatribarrado, tras la consecución del gol, que confirmaba
la permanencia en la división de plata aquel año. Fuente: Mundo Deportivo.

Por tanto, fue allí en el estadio de la Calle Santa Coloma, donde la UD Salamanca, vistió de blanquinegro por primera vez en su historia, sabiéndose equipo de la élite del fútbol español; en ese regusto amable, del deber cumplido, y del que ansía impaciente encontrarse pocos meses después con aquello que ha conseguido, la categoría de oro de nuestro fútbol.

Once que presentó la UDS aquella tarde en Barcelona, para enfrentarse al San Andrés.
Primer once de la historia, que era ya oficialmente, once de primera. Fuente: Don Balón.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Hoy, un grande.

Mis orígenes asturianos por parte de mi abuela materna, aquellos veranos de crío correteando por la playa de San Lorenzo, días entre Gijón y Oviedo, en los 80, y aquel año que viví en la capital del principado entre el 2001 y 2002, me hicieron encariñarme de aquellos dos históricos clubes asturianos…

Las referencias familiares sobre el parentesco de mi abuela con Barril, histórico jugador ovetense de los años 20, ya atrajeron ese cariño desde bien temprano, y las visitas al Molinón en los años 80, para ver partidos del Trofeo Costa Verde en Agosto (frente al Standart de Lieja en el 86 y al Sporting de Lisboa en el 90), y los partidos vistos en el Nuevo Tartiere en la temporada 01-02, agrandaron ese vínculo afectivo, a pesar de la eterna rivalidad entre las dos ciudades, que yo entendí como hermanas desde la distancia.

La fusión en 1926 del Club Deportivo Oviedo y el Stadium Ovetense dio como resultado el Real Oviedo. En la temporada 28-29, a la que corresponde la imagen, el equipo ya jugaba en la segunda división del fútbol español.

La caída del Real Oviedo a los infiernos del fútbol la sentí cercana, por lo contado, y por la comprensión hacia una afición con solera, que vivió momentos históricos entre los grandes y que sufría en los campos regionales asturianos sin consuelo, en ese deseo profundo del que nunca desearía algo así para uno mismo, para la Unión.

El fútbol vuelve a encontrarnos, un duelo de equipos históricos en una categoría que no nos corresponde y un enfrentamiento en un torneo de copa inédito hasta la fecha.

Nada más y nada menos que 38 temporadas en primera división contemplan a este histórico de nuestro fútbol, sin duda un grande, fundado en 1926, que en horas bajas, quiere volver al olimpo, aquel que nosotros también dejamos un día…de momento sin fecha de vuelta imaginable.

Alineación del Real Oviedo en la temporada 69-70, primera campaña en la que nos medimos al conjunto azulón en partido oficial, fue en 2ª división y perdimos 1-0 en el viejo Carlos Tartiere.



El último enfrentamiento en primera división de ambos conjuntos, tuvo lugar el 13 de Junio de 1999 y supuso el descenso matemático de la UDS a segunda división.
Las imágenes superior e inferior corresponden a dicho partido, jugado en el viejo Carlos Tartiere y que concluyó con el resultado de 3-2, Barbará y Zegarra marcaron los goles charros, Dely Valdés, los tres del conjunto asturiano.


Bibliografía:
La Gaceta Regional de Salamanca.
De Fozaneldi al Parque del Oeste. 80 años de fútbol en Oviedo.
La Nueva España.