...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada, ya mía, DESDE MI GRADA VIEJA...

viernes, 17 de octubre de 2014

El once que tumbó a Miljanic


Cuando Alves en el verano de 1996 fichó como entrenador de la U.D.Salamanca, en el reportaje gráfico que acompañaba la firma de su contrato en páginas interiores de La Gaceta Regional, destacaba esta imagen... 
Una imagen en la que con el dedo índice de su mano derecha el gigante unionista señalaba su figura incrustado en un once de aquella, su época como futbolista del club.
Pero aquel once no era un once cualquiera; era el mítico once que en la primera jornada de la temporada 77-78 sirvió, en el tapiz del estadio Helmántico, para batir al todopoderoso Real Madrid de la época, en la que sería la única derrota del club blanco en partido oficial en tierras salmantinas.



No era la primera vez que ambos conjuntos se medían en la primera jornada de un campeonato de 1ª división; la temporada anterior (76-77), los caprichos del bombo también hicieron que ambos se enfrentasen en el estreno de la liga; esta vez con mejor suerte para los blancos (VER).
Aquel, fue un día de debuts en ambos conjuntos que presentaron oficialmente algunas de sus novedades para dicha campaña; destacando el estreno para la historia en el templo salmantino por parte del Real Madrid; de Quique Wolff y los míticos Stielike y el irrepetible Juanito, que lucieron por primera vez en partido oficial la camiseta del equipo capitalino, aquella tarde azul.


Dos históricos madridistas, debutantes en partido oficial en el Helmántico, juntos en esta imagen: Stielike y Juanito; con Bustillo en la pugna tras el alemán.

Por su parte la Unión, con la doble nacionalidad de Ricardo Rezza conseguida pocos días antes, lució como segundo extranjero al paraguayo Carlos Báez y presentó además en el once inicial a los recien fichados Ángel de los Santos procedente del Real Jaen, y a Albaladejo y Corominas llegados desde el F.C.Barcelona.
La TV, que retransmitió en directo aquel encuentro, sirvió como testigo de aquella cita histórica, aunque mermó ligeramente la afluencia de aficionados, pues el estadio Helmántico no se llenó.


El Real Madrid se presentó con su once de gala: García Remón, Sol, Benito, Wolff, Camacho, del Bosque, Pirri, Stielike, Juanito, Roberto Martínez y Jensen; y no empezó mal el encuentro; pues a los 14 minutos se adelantaron en el marcador con gol de Vicente del Bosque que sorprendió con un sutil cabezazo a un ligeramente adelantado D’Alessandro.

Momento en el que el remate de Vicente del Bosque sorprende a 
Jorge D'Alessandro significando el tempranero 0-1 aquella tarde.

La Unión, que había salido bastante contemplativa; cambió con el gol y gracias a un magnífico Alves, muy superior a su marcador Camacho, y al buen control táctico sobre Jensen (el mejor del Madrid hasta que se lesionó antes del descanso), se empezó a decantar, bajo la magistral batuta de Traid, el estado de ánimo del partido hacia los salmantinos.

Del Bosque controla ante Ángel de los Santos un balón en el centro del campo en aquel histórico encuentro.

El empate en el primer minuto de la reanudación obra de Tomé tras aprovechar un rechace del portero blanco a remate de Enrique; hizo el resto.
La U.D.Salamanca incrementó su intensidad ofensiva y el acoso a García Remón fue más constante; la gran labor de recuperación de Ángel y la verticalidad de Alves se encontraron y así a los 71 minutos, un claro penalti de Pirri a Enrique, decantó definitivamente la balanza a favor del equipo blanquinegro; batiendo el mítico “Luvas pretas” al “Gato de Odesa” disparando el máximo castigo a su lado derecho.

Momento en el que Alves bate a García Remón disparando de penalti 
el esférico a media altura a la derecha del cancerbero.

Ni siquiera la entrada desesperada de Santillana al campo tras el segundo gol, sirvió para cercar la meta unionista hasta el final de aquella mítica tarde.


Tarde que no concluyó con el pitido final; pues los comentarios sobre aquel partido dentro del seno madridista se prolongaron varios días; la pobre labor del nuevo fichaje Stielike; la gran actuación del inolvidable Alves destacado como mejor jugador de la jornada...


Culminando el martes de aquella semana con la dimisión de su entrenador, el macedonio Miljanic; cerrando aquella tarde frente a la UDS cuatro temporadas al frente del conjunto blanco.


Aquella dimisión o “acuerdo con refuerzo económico”, como otros la llamaron, no tuvo lógicamente que ver sólo con aquel partido; aquella fue la consecución de un desencuentro Miljanic-Real Madrid-Afición que venía desde más lejos; sobre todo desde la nefasta camapaña anterior en la que el conjunto de la capital en una temporada de liga mediocre acabó 9º perdiendo opción de participar, aquella 77-78, en competición europea alguna.



Aquel once de la UDS fue pués no sólo el único que fue capaz de derrotar al Real Madrid en tierras salmantinas en toda su historia en partido oficial; si no que descansa, para más vuelo, en la historia de otros, en aquel affaire Miljanic; que es historia dentro de ese fútbol que ahora llaman vintage; y en el que el gran Joao Alves se señalaba...

sábado, 11 de octubre de 2014

Tarjetas blancas

Aguinaga es amonestado con tarjeta blanca en Mendizorroza en la temporada 72-73 por el colegiado Fandós Hernández ante la mirada y protestas de los salmantinos Huerta, Pita, Robi, Néstor y Carmelo.

El empleo de las tarjetas como amonestación en el fútbol, no fue siempre unido al mismo, siendo su origen mucho más reciente; su nacimiento se remonta a los años 70.
Cuentan que la necesidad de que las amonestaciones verbales fueran evidentes para todos los que observaban los partidos, cuerpos técnicos incluídos, dio pie a su introducción en el Mundial de 1970; siendo el creador del concepto el ex-colegiado inglés Kenneth George Aston.

Así, una tarjeta amarilla sería mostrada al jugador por las infracciones graves merecedoras de una amonestación; y una segunda de este tipo, supondría la expulsión, adornada con la tan temida desde entonces cartulina roja.

Pero en España, como no podía ser de otra forma, ("somos diferentes"), no se siguió la recomendación oficial y no fue hasta 1976 cuando se introdujo el color amarillo en las tarjetas; entre 1970 y 1976, fue el color blanco el que adornó aquella primera amonestación; por lo que la liga española iluminó sus sanciones de blanco y no de amarillo durante los 6 primeros años de la nueva regla en vigor. 

En el libro "Las mejores anécdotas de los árbritos" de Luis Miguel González, se explica esta variación en el color a través del testimonio de Andrés Ramírez, secretario general de la federación española de la época; quien interpretó equivocadamente durante México'70 como blanco el color amarillo a través de la televisión; dada la ausencia de T.V en color en nuestro país en aquel entonces. 
A pesar de la curiosa razón esgrimida por este miembro de la Federación para explicar la diferencia; es bien cierto que aceptada dicha tonalidad por la máxima autoridad de nuestro fútbol, no fue hasta la temporada 1976-77 en la que el color amarillo actual, en forma de tarjeta, lució en nuestro fútbol.

José Plaza, presidente del Colegio Nacional de árbitros en 1976, se expresaba en estos términos pocos días antes del inicio de la temporada 76-77, para explicar el cambio de color en las tarjetas.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Desde la piedra

Aunque empecé a ir al Helmántico con frecuencia algunos años antes, hubo una temporada en la que esa capacidad de recordar lo vivido pasó de albergar sensaciones y detalles de forma inconstante y algo menos profundos; a desarrollar esa capacidad casi obsesiva de recordarlo “todo”; un todo que pasaba desde el recuerdo de “carrerilla” de alineaciones salmantinas y sensaciones nítidas vividas a lo largo de los noventa minutos de cada uno de los partidos; hasta recordar el lugar dónde escuché por la radio, los encuentros, que fuera de casa, retransmitían las cadenas locales los domingos por la mañana.

Aquella temporada fue la 87-88; aunque para esa nitidez de la que os hablo, mi memoria unionista se despertó una jornada antes del inicio de aquel campeonato; justo en la última jornada del anterior; unos meses antes, en Junio de 1987; en el partido de más ingrato recuerdo para el unionismo de mi generación (VER); pero que forjó ese punto de inflexión, que desde 1982 y en el baúl de mi memoria, se había poblado de recuerdos inconstantes.

Aquel Helmántico del 87 era de piedra; fría, despoblada... y cuando llovía las techumbres metálicas no garantizaban el cobijo de los que nos resguardábamos debajo; un estadio envejecido, que pedía un lavado de cara, urgente; en una decadencia que de la mano del propio club; peleaba contra una cuesta abajo; que se había iniciado y sin freno, menos de tres años antes (VER).

Un Helmántico todavía sin marcador con luz, con banquillos a ras de suelo, con verjas que sólo parcialmente dejaban ver que fueron verdes en su origen; y con una megafonía que no invitaba a reconocer un himno inmortal entre el ruido que emitía como base; pero que mantenía intacta la esencia de su identidad más profunda; su tapete verde de césped inmaculado, sus porterías con soportes curvos inolvidables y la Unión Deportiva Salamanca que se asomaba cada quince días a su acristalado, en aquel entonces, túnel de vestuarios.

Así, cada domingo, durante las 38 jornadas de aquel campeonato; y a lo largo de los 19 partidos que fui al fútbol a ver a la Unión aquella temporada; aquella plantilla, la del récord (VER), la de la vuelta de Traid, la de aquella combinación de juventud y veteranía; la que con su calidad manifiesta y amparada por una reforma de la 2ª división “B” que devaluó parte de la competencia; fue sin lugar a dudas, la que considero hoy, por lo descrito, primera plantilla de la U.D.Salamanca grabada a fuego en mi recuerdo.
Encontré esta imagen no hace muchos meses; y la sentí cercana; sentados en la piedra de las pistas; Traid y aquellos jugadores que admiré con ojos de niño, me miraban; como metáfora a aquellos, tantos partidos sentado en similar piedra gris, mirándolos a ellos, desde la fila uno del fondo sur del estadio Helmántico.


En este mismo mes de Septiembre; cuando estuvimos en La Sagrada y me senté en el poyo de piedra que reposa desde siempre en la puerta del corral de la casa que fue de mis abuelos; con Ángel a mi lado, recordé esa sensación al sentarme en aquellos tiempos.
Esa misma sensación de piedra dura, fría, que tenía de niño; cuando mi padre y mi tío se quedaban arriba de pie en fondo Sur y yo bajaba solo a la fila uno y me acomodaba sin almohadilla tras la verja verde cada domingo.

Y como sé que Ángel se parece a mi de crío; sentados los dos en el poyo, tuve esa extraña sensación del que mira atrás y se ve a sí mismo, de niño, como en una escena de ciencia ficción en la que uno podría llegar a sentarse al lado de uno mismo con 27 años menos.

Para así, sentados los dos en la piedra, mi yo hoy y ese yo de ayer en el que me veo siempre que miro a Ángel; en la fila uno de fondo Sur, con los pies apoyados sobre un lecho de cáscaras de pipas que descansaban allí abajo jornada tras jornada; y mirando entre los huecos de los hierros verdes, que en forma de rectángulos en vertical; dividían la visión de un partido de gigantes vestidos de blanquinegro...
Tuve ganas; sin desvelarle un futuro descorazonador de un presente que no existe; de cogerle del hombro; a él, a mi; y susurrarle:

“- Disfruta cada segundo que vivas sentado en este estadio, apasiónate con cada una de las sensaciones que te hagan vivir los que vistan esta camiseta; recuerda todas y cada una de las cosas que vivas aquí sentado, desde esta piedra..., porque no son eternos”.

Muy seguro estoy de que nadie venido del futuro me susurró aquello allá por 1987,... pero hoy mi recuerdo me hizo dudar; porque a todo aquello que imaginé decirle a mi hijo hace unas semanas; en esa proyección presente/pasado desconcertante; a todo, el Ángel de hoy, el que os escribe; a todo; le hizo caso...

Gracias U.D.Salamanca por tanto.