...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...

jueves, 18 de octubre de 2018

Cuando Alfredo Di Stéfano jugó en el estadio Helmántico

Hasta ahora era bien sabido por todos, que el templo charro, construido por la desaparecida Unión Deportiva Salamanca allá por 1970, quedó huérfano en su historia de albergar el fútbol de la mayoría de los conocidos coloquialmente como cuatro mejores futbolistas de todos los tiempos; entiéndanse los cuatro clásicos como Edson Arantes do Nascimento "Pelé", Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff y Diego Armando Maradona... 
Evitando debates actuales, en los que probablemente la lista se quedase pequeña; clásicamente sabíamos que solamente uno de ellos, el recientemente fallecido Johan Cruyff había pisado como futbolista, de corto, el tapiz charro... (VER) Pelé por nivel y generación, Don Alfredo, por motivo similar y el infortunio "del Diego" con su grave lesión y su hepatitis en su estancia culé en España hicieron el resto...

Pero como esto, de ser "buscador de recuerdos" en mis ratos libres, a veces da sorpresas; hace un tiempo di casualmente con una imagen que no me costó mucho dinero, quizá quien la vendía no se percató del detalle... 
Titulada con un frío "equipo de fútbol en Salamanca", sólo con un primer visionado saltaba a la vista el rostro de dos históricos: sí, eran Puskas y Di Stéfano, seguro; pero ¿en Salamanca? y ¿en el Helmántico?... el trabajo de investigación posterior, resolvió el entuerto; y sí, evidentemente no se trataba de un partido oficial; ni siquiera nuestros protagonistas estaban ya en activo; pero ambos jugaron en el estadio salmantino al menos una vez, y creo que merece la pena compartirlo, dándole la importancia que merece.

Fue en Mayo de 1970, con un Helmántico recién inaugurado y en el día del Corpus Christi de aquel año, que con motivo de una obra benéfica organizada por la Cruz Roja, midió al equipo de veteranos del Real Madrid con una selección de Vizcaya de la misma categoría; el resultado era lo de menos; aunque vencieron los vascos; el motivo y los dos equipos plagados de estrellas de otros tiempos; pisaron, que sí, que Di Stéfano también, el estadio Helmántico.
González, Paqui, Pantaleón, Marquitos, Callejo, Buendía, Casado, Atienza II, Mateos, Pérez Payá, Atienza I, Pachín, Di Stéfano, Puskas, Miguel, Agustín, José Luis y Cobo; formaron la expedición madridista dirigida por Valeriano Fernández.
Por parte del equipo bilbaíno fueron los: Carmelo, Jaso, Orúe, Etura, Garay, Rentería, Iturriaga, Egustiza, Sertucha, Fede Bilbao, Luis Bilbao, Menchaca, Barrio, Iriarte, Aizpurúa y Beitia los desplazados.

Viví 40 años de mis 41 pensando que la "Saeta Rubia" nunca cruzó su camino como futbolista de alguna manera con nuestra añorada Unión Deportiva Salamanca; pues no fue hasta hace unos meses cuando descubrí con esta imagen, que de alguna manera eso, no era cierto.
Seguiré buscando en los cajones del recuerdo, y quizá algún día, encuentre que tal vez Pelé  en El Calvario o quizá Maradona en el prado panaderos, pasearon su magia de corto, y no lo sabíamos; quizá haya alguna una imagen, un texto o un pequeño recorte desconocido y lo único que pasa es que aún no lo hemos encontrado...
Lo más probable es que no, lo sé, pero Di Stéfano sí, y ahí está la imagen para demostrarlo.


#LaHistoriaNoSeCompra

martes, 18 de septiembre de 2018

El autogol de Rezza

Cabizbajo, con la cara comida por su melena rubia, y los ojos irritados, abandonó la caseta Ricardo Rezza. Su moral se había resentido. Comprendimos su momento; completamente abatido estaba el zaguero unionista y sólo un interrogante saltó al aire. Rezza, voz entrecortada, nos explicó:
"Creo que debéis comprender mi situación. En estos momentos me encuentro destrozado, aunque eso sí, con la conciencia totalmente tranquila; en esta ocasión, la desgracia se fijó en mi. Aún no tengo las ideas claras, pero sí muy limpias, porque he dado en el campo todo lo que llevaba dentro. Es grande mi preocupación y lamento de veras lo que ha sucedido; desde aquí pido perdón a todos cuantos haya podido perjudicar con este gol. Esta es la primera vez que me pasa en muchos años".

Así concluía esta historia, entre la algarabía de un equipo visitante victorioso, y las palabras recogidas en la pluma de José Luis Yuste de un héroe unionista caído... Pero la historia se había iniciado una semana antes de aquel recordado 22 de Mayo de 1977 y en un giro que es historia del fútbol español, concluyó con esas palabras de Rezza bajo un titular inquietante:



La desaparecida Unión Deportiva Salamanca que había llegado a tener opciones francas de jugar la Copa de la UEFA al situarse 4º en la jornada 30 del campeonato nacional de liga 76-77, vio como tres derrotas consecutivas contra Elche, Real Betis y U.D.Las Palmas, en las jornadas 31ª, 32ª y 33ª respectivamente, lo situaban sin opciones de clasificación, en una última jornada, la 34ª, en la que encima, muy a pesar suyo, se vería envuelto en uno de los tres partidos en los que había equipos implicados para jugarse, a cara o cruz, en la última jornada el descenso a la 2ª división.


Con el desaparecido C.D.Málaga ya descendido como colista definitivo, Real Zaragoza, Celta de Vigo, Burgos C.F y Racing de Santander se debían repartir las otras dos plazas de descenso que restaban. Al enfrentarse Real Zaragoza y Celta en un duelo directo en la Romareda, al Burgos C.F  le valía la victoria y casi el empate en casa frente a la Real Sociedad y tanto el Real Zaragoza y el Celta debían ganar y sólo en el caso del conjunto maño, además esperar el pinchazo, en forma de empate o derrota del Racing de Santander en el Helmántico, que no dependía de sí mismo en tierras charras.

La semana fue larga, y entremezclada con partidos de Copa del Rey que todavía se estaban disputando y en la que seguían vivos Zaragoza, Celta y Salamanca; la rumorología y las acusaciones de compras y primas no tardaron en aparecer:

El Racing hizo pública una prima de 3 millones de pesetas a sus jugadores en caso de salvación y financió autobuses para sus aficionados para que Salamanca se tiñera de blanquiverde y Maguregui entre tanto alabó la profesionalidad de los integrantes de la Unión y demandó "que vinieran testigos de toda España" a ver el partido del Helmántico. Desde Zaragoza, Muller su entrenador, confiaba en el pinchazo del Racing en Salamanca para la salvación y guardaba silencio a la pregunta de compras y ventas de los distintos partidos de fútbol.
Pero la rumorología ya había ido más allá y desde la ciudad aragonesa se acusó al Racing de haber comprado al Salamanca y de forma cruzada desde Cantabria, se hablaba de una suculenta prima maña al club charro, incluso el obsequio con la eliminación de los blanquillos en los cuartos de final de Copa, que se disputaría días después; que casualidades de la vida había unido a la UDS frente al Real Zaragoza.

Una tarde en la que todos jugaban, pero todos miraban al Helmántico pues una victoria charra, salvaba al Burgos, descendía al Racing y dejaba todo en disputa en la Romareda en la que a los maños sólo les valdría ganar y al Celta le sobraría con el empate.

Por su parte la Unión, en boca de su entrenador José Luis García Traid repitió hasta la saciedad la importancia del honor del club y de la obligación moral de salir a ganar el partido; y ante las dudas despertadas desde otras latitudes hasta se encargó la filmación privada del partido para evitar suspicacias. ("¡Yo quiero ver esa filmación!")...

Y llegó el día D y la hora H para la salvación aquella temporada, los relojes marcaban las 5 de la tarde del 22 de Mayo cuando los señores Santana Páez, Crespo Aurre y Forés Bachero, señalaron el inicio de cada uno de los encuentros respectivamente.

El primero en golpear fue el Real Zaragoza, que a los veinte minutos en la figura de Pepe González adelantaba a los suyos en el marcador:



En aquel momento, con el resto de marcadores a cero, los maños estaban salvados y con sólo mirar que la Unión no perdiera en el Helmántico tenían la tarde solucionada; pero... sólo diez minutos después, y sobre la portería del fondo norte de un estadio que descansa a 537 km de distancia de la Romareda sucedió algo inesperado, poco entendible, quizá inexplicable aún hoy en día... Así lo describieron los medios:

La Gaceta Regional de Salamanca: "Pase largo sobre Aitor Aguirre. Rezza ante el acoso del delantero santanderino, trata de ceder la pelota a Seoane, sin percatarse de que el meta salmantino había salido. El balón tras rebasar al guardameta, va lento, pero irremisiblemente al fondo de la red".

Diario Marca: "Galopada de Jiménez por la derecha partiendo del ecuador del campo. Adelanta la pelota que libremente coge Rezza. Este se vuelve y cede a Seoane -que se hallaba muy adelantado- lo que ocasiona, que el envío del rubio zaguero acabe en la red de su propio portal ante el estupor de todo el mundo".

Mundo Deportivo: "En una mala inteligencia de la defensa salmantina y en jugada forzada pero que no ofrecía grave peligro para el marco salmantino, Ricardo Rezza, al intentar ceder al portero bombea inapelablemente a las mallas".

Dicen los que lo vieron, que Rezza no paró de correr y luchar durante todo el partido, más si cabe tras el gol, quizá con más corazón que cabeza, sí; pero intentando remediar aquello que había sucedido, como para quitarse esa mochila plomada que fue un autogol, que si fue casual, ocurrió en el peor día y en el peor momento que podía haberse producido.
Los que conocían a Rezza, hablaron, y reforzaron la casualidad, como único motivo de aquel infortunado gol; pero como no podía ser de otra forma, y más leyendo la ajetreada semana previa al choque y sus acusaciones cruzadas, las dudas sobre un posible amaño fueron inevitables, y sí, aún laten en el rescoldo de la memoria de mucha de la afición blanquilla que lo recuerda.



Concluido el envite; sin más goles que los que ya se habían marcado al descanso de los partidos; y con el Real Zaragaoza y el Celta de Vigo, ya en segunda división y todos los ojos de España mirando hacia el Helmántico y aquel autogol; el gerente charro, Sr. Gabino Sánchez; atendió a los medios de comunicación, echando no sólo más leña al fuego, si no también, algo de gasolina:

- ¿Han intentado comprar al Salamanca en este partido?
- Hace algún tiempo, el club recibió una oferta muy importante para que perdiésemos este domingo. A lo largo de la pasada semana volvimos a recibir las mismas ofertas; nos daban todo tipo de seguridades, incluso, durante el descanso del partido, cuando ya perdíamos por un gol a cero volvimos a tener presiones para que dejásemos todo como estaba; nos volvimos a negar a ello e incluso alentamos a nuestros jugadores para que sacasen adelante el partido. La Unión es un club modesto; quizá no podamos presumir de dinero o de títulos, pero sí podemos presumir de honradez. Si hoy existe pesadumbre en el club es por no haber ganado para dejar suficientemente claro que no hubo nada extraño en el partido. El Salamanca ni se ha vendido ni se venderá a ningún equipo.
Y continúan las preguntas: 
- ¿Sabían ustedes que se había intentado comprar a algunos jugadores?.
- Sí (contestó rotundo el Sr. Gabino), nuestros jugadores tienen una honradez extrema y cuando tuvieron conocimiento de estas ofertas, las comunicaron a la directiva y al entrenador.
- ¿Estaba el Salamanca primado por el Real Zaragoza para ganar el partido?
- Eso es algo que trataron con los jugadores; la directiva, oficialmente, no supo nada. De todas formas —acabaría diciendo—, estoy convencido de que los jugadores no sienten la pérdida del dinero sino el no haber ganado el partido para acabar con los rumores.

Finalmente y para adentrarse más en el sórdido mundo del fraude deportivo y sus intentos vanos o no de éxito, salieron a la luz los nombres de los tres futbolistas salmantinos que fueron "tocados": Pérez, Joao Alves y el infortunado Ricardo Rezza.



Pérez no concreta bien la historia al ser preguntado, pues no contactó finalmente con el interlocutor; manifestándose de este modo a los medios: "Realmente no se puede decir que me hayan intentado comprar. Lo que tuve fue una llamada desde Santander. Sucedió que yo no estaba cuando me llamaron y me dejaron una nota de aviso, diciéndome que me había llamado el jugador Juan Carlos desde Santander, con el que coincidí en mis tiempos en Barcelona. Comuniqué este aviso al club, pero en verdad, no pude hablar con él".

Más profundo es el relato de Ricardo Rezza, que se explicaba de la siguiente forma: 
"Llamó primero una señorita de la Telefónica para comunicarme el número y después me dijo que me llamaban desde Santander. Yo ya me puse en guardia; le dije a mi esposa que cerrara la puerta para que los niños no me pudieran oir si se me escapaba algún taco. Cuando cogí el teléfono lo primero que le dije a quien me llamaba era que si pensaba decirme algo del partido del domingo que colgaba inmediatamente. Que yo no tenía culpa alguna de que ellos estuvieran con cinco negativos y que saldríamos dispuestos a dejarnos la piel sobre el terreno de juego. Él me comprendió y sólo me preguntó por mi mujer y mis hijos, por la rodilla, etcétera. En realidad, no supo qué decirme".
Ricardo Rezza no quiso desvelar el nombre de su interlocutor, pero todo hacía indicar, cosa que el futbolista charro no negó, que se trataba de Zuviría, del mismo modo que también transcendió finalmente que el de Joao Alves fue su compatriota, el guardameta Damas.

Dudas, suposiciones, afirmaciones; todo tiene cabida en esta historia en la que indirectamente se vio implicada la Unión Deportiva Salamanca y de la que fue actor protagonista, por la curiosa, surrealista e incluso dramática forma, en la que la Unión y Rezza en primera persona la resolvieron finalmente.

Reconozco que infinidad de veces quise escribir sobre esta historia, con el único objetivo de entablar debate en el hoy, 41 años después de aquel histórico gol; con aficionados de las históricas aficiones del Racing Club de Santander y Real Zaragoza con las que nos cruzamos aquel día de nuestra desaparecida historia en una tarde inolvidable a tres bandas para el recuerdo. Pero me faltaba la foto.

No os digo que ésta fuera tan añorada como la imagen del gol de Alves; pero quizá sí como la del gol de Leivinha o el de Sánchez Barrios; uno de esos goles sobre los que uno leyó tanto, o le contaron tantas veces sobre ellos y que imaginó; pero sobre los que nunca puso ojos por sí mismo hasta mucho tiempo después, más del deseado...

Pero finalmente sí, la logré, y por fin, logré ver el balón a cuadros golpeado por el argentino, la estatua de Seoane y la figura pétrea de Rezza en un autogol tan dramático, como inolvidable; y ahí va, para todos vosotros, esta maravillosa imagen:



#LaHistoriaNoSeCompra

Fuentes:
La Gaceta Regional
Marca
Mundo Deportivo

sábado, 18 de agosto de 2018

Cuando la Unión Deportiva Salamanca jugó contra la Unión Deportiva Salamanca


En tiempos en que en la ciudad del Tormes hay un equipo que se disfraza de otro y una parte de la misma, cegada por el brillo de un estadio casi cincuentenario, ni se sonroja... qué mejor momento para rescatar esta curiosa anécdota sucedida en 1991.

Corría Abril de aquel año hoy lejano y la Unión, la verdadera, se debatía en el alambre de una categoría, la 2ªA, que para aquella jornada 31 de la que hablaremos, se presentaba en el puesto 15º de la clasificación a un solo punto de los puestos de descenso que marcaba la U.D.Las Palmas a sólo ocho jornadas del final de la competición.



Recuerdo bien aquella tarde, una de tantas en un final de liga para olvidar en el que la Unión, en una temporada de una de cal y dos de arena, dejó escapar infinidad de puntos en las segundas partes por su acostumbrada habilidad de no saber cerrar los partidos.
Fue la temporada de Joanet y Redondo, de Janovic, Vermezovic y Vucicevic; del gafe de Zudaire, de Pichi, de Endrino, de la desgarbada figura de Neri y sus disparos a destiempo, de los goles de Paco y Roberto Martínez y del primer ascenso del Albacete a primera división.


Reconozco que desde aquella privilegiada fila 9 de preferencia que fue mi abono durante aquellos años, no me di cuenta del detalle; aunque admito que me extrañó que el equipo visitante luciera una publicidad en el pecho similar a la que en ocasiones lucía la Unión en aquellos tiempos.

Aquella tarde marcó Paco de media volea al arrancar el partido y aquella tarde pareció sentenciar El Ghareff en el minuto 66; pero también un desesperante Neri y dos goles visitantes en las postrimerías, hicieron volar un punto in extremis, que se echaría mucho de menos de esa jornada en adelante.



Sí, aquella tarde sucedió todo lo anterior, pero no fue hasta el día siguiente, en la prensa del lunes, en la que me di cuenta de lo verdaderamente sucedido: Aquel detalle, desapercibido para muchos, radicó en que la Unión tuvo en frente a un equipo, que como visitante, lució su mismo escudo en el pecho en el estadio Helmántico, en un extraño duelo de ella contra sí misma... ¡En toda una categoría como la 2ª división!. 

Curiosamente (porque esto funciona así, ¿no?) los dos puntos no se los sumaron a la Unión, a pesar de haber marcado los cuatro goles, y aquel rival que nos visitaba; ni por asomo se propuso decir que fuera ella... Qué cosas, ¿cómo lo iba a decir?. Lógico. No lo era.
El olvido de la segunda equipación por parte del equipo visitante para aquel partido y la negativa del equipo charro a cederle la opción de jugar con su indumentaria local y los charros con su uniforme reserva hicieron el resto...
Aquel equipo no estaba fundado en 2013; era un histórico, de 1924, todo un Rayo Vallecano, y aquella tarde, para confusión del respetable jugó los 90 minutos con el escudo de la Unión, con su misma camiseta, pero al igual que el equipo que lo hace hoy, no era ella, sólo estaba disfrazado.


García Cortés con la camiseta roja de la Unión y su mítica publicidad de LEDESA 
pugna con Jorge en un lance de aquel curioso encuentro de 1991.


Fuentes: 
Fotos Morgan, Salvador y Metro.
Crónica Marca.