...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...

lunes, 31 de marzo de 2025

Adiós capitán...


Hace casi quince años, a raíz de unas dudas acerca de la identidad de algunos jugadores de la Unión en fotos antiguas, Manolín me recomendó contactar con la asociación de veteranos de la UDS para aclararlo, había conseguido algunas imágenes nuevas de los años 60 y algunos de sus rostros me generaban demasiados quebraderos de cabeza. 
Corrían los últimos tiempos del club y yo acababa de empezar a escribir en el blog; aún con algunas dudas, probé suerte y escribí al email de su web.

A los tres días de enviar la primera imagen recibí contestación: Un "Hola, soy Huerta..." iniciaba un texto de unas 6 ó 7 líneas.

¿Recordáis aquella sensación de cuando éramos niños?; ¿aquella de cuando te acercabas a pedir un autógrafo a algún futbolista de la época y te quedabas sin palabras en aquel momento y te hacías pequeñito, tan pequeñito del sonrojo que casi desaparecías...?, pues eso mismo me sucedió cuando abrí la bandeja de entrada de hotmail, y superados los 35 añitos en aquel entonces, me quedé petrificado.

Don Ángel Pérez Huerta, el mismo Huerta, leyenda absoluta de nuestra Unión, se dignaba a contestarme a mi, a un anónimo buscador de recuerdos, sobre si era o no Pepe Hériz el que formaba entre Manolo y Pollo en aquella imagen.

Nunca tuve la fortuna de hablar con él en persona, aunque fueron innumerables las veces que me lo crucé en la calle Toro o la calle Zamora en algunos de sus paseos por Salamanca antes de su enfermedad; pero nunca tuve el valor de decirle que era yo ese chico raro, el que le escribía con frecuencia a aquella dirección de correo electrónico y desde la que conversábamos sobre imágenes en blanco y negro y él me corregía.

También recuerdo cuando conocí a su hijo Víctor en Madrid, en la entrega de los trofeos Zamora a D'Alessandro y allí fue la única vez en la que pude intentar transmitirle, a través de él, mis respetos, aunque los limitara su delicado estado de salud desde que las secuelas de un ictus le afectasen de forma importante desde hacía ya algunos años.

Ayer, tras muchos años de lucha, se marchó para siempre nuestro gigante capitán, el único jugador que paseó a la Unión desde la 3ª a la 1ª división de nuestro fútbol y que defendió su escudo desde la modestia de aquel que se formó en ese balompié amateur de antaño, pero que se retiró dejando a la UDS entre las estrellas del profesionalismo luciendo su brazalete y el 3 a la espalda.



Tuve la fortuna de presenciar el acto de entrega del Zamora en Ifema sentado al lado de Ángel Lanchas, uno de sus compañeros en la defensa, en sus dos temporadas en 1ª, y al alzarlo al cielo D'Alessandro comentarle que en aquel momento mi cabeza me trasladaba a todos aquellos compañeros suyos que lo habían luchado y peleado; más si cabe a todos los que desgraciadamente no podían disfrutarlo en aquel presente... nombramos los dos a Iglesias, a Juanjo... y nos acordamos de usted Don Ángel, que sin aquel maldito episodio cerebral, allí hubiera estado, seguro, como el primero, porque usted fue la Unión y se lo merecía.

Don Ángel Pérez Huerta nació el 22 de Septiembre de 1941; estudiante en los Salesianos debutó para el fútbol en el Racing de Salamanca; para pasar por las distintas categorías de la Unión Deportiva Salamanca, C.D.Salmantino incluído, y debutar en el primer equipo en la temporada 64-65 en 3ª división.

Once del Racing de Salamanca en 1958


Temporada 64-65 en 3ª división; año del debut de Huerta en el primer equipo de la Unión Deportiva Salamanca

Curtido principalmente en los campos de la tercera división de la época, durante más de la mitad de los años que vistió la camiseta del primer equipo, estuvo en las efemérides capitales de los 70, como traspasador de poderes desde el vetusto estadio del Barrio de San Bernardo, hasta el Helmántico, referente desde la capitanía y en los onces históricos del ascenso y el debut en primera división, donde llegó a disputar 41 partidos de liga anotando un único gol, por los más de 250 partidos que jugó entre segunda y tercera en las 12 temporadas que militó en el primer equipo del club charro. Ver: "HUERTA Capitán"

La 1ª división y sus múltiples capitanías, le hicieron más inmortal si cabe en las instantaneas de la época, donde lució junto a otros capitanes de leyenda el escudo de la UDS, e intercambió palabras, banderines y elogios; con históricos del balompié mundial; siendo en la 74-75 el encargado de presentar a la Unión en míticos templos como el Bernabéu, Camp Nou y honrar al mítico "Pichichi" en San Mamés depositando el clásico ramo de flores del debut junto a Txetxu Rojo.





Una vez hace ya unos años; en pleno apogéo por el final de la UDS; teoricé con amigos, sobre la posibilidad de utilizar el número 13, (por eso del año de la desaparición), grabado como dorsal sobre la espalda de nuestras camisetas de la Unión, para recordarla... y hoy, tras rebuscar en "cajones" de recortes en blanco y negro en pos de imágenes de usted, capitán, y dar con ésta, lo tuve claro:


Ayer, el jugador que mejor representó los valores de un equipo irrepetible como la Unión Deportiva Salamanca se nos marchó al cielo, y hoy, estoy seguro, luce ya esa insignia de oro y brillantes de los que nos cuidan desde allí arriba; y asido entre sonrisas, junto a Juanjo e Iglesias, abrazará a la Unión Deportiva Salamanca, la del 13 a la espalda... y seguirá jugando y defendiendo eternamente su brazalete de capitán perpetuo, cada domingo, desde allí arriba...

Paco Cosme en 1976 impone a Don Ángel Huerta la insignia de oro y 
brillantes de la entidad, el día de su homenaje.

Hasta siempre Don Ángel, querido capitán, me quedaron muchas dudas por aclarar sobre rostros que luchan por vencer el paso del tiempo en viejas fotografías de la Unión. 
Le escribiré en sueños, espero, que como entonces, me lea y poder recibir sus amables respuestas. 

DEP Sr. Huerta. Desde hoy, es usted, si no lo era ya, ETERNO.


Último partido y última capitanía de Don Ángel Pérez Huerta 
en su dilatada carrera deportiva en las filas charras.
Fue el 20 de Junio de 1976 frente al Sporting de Lisboa en el Trofeo Ibérico de Badajoz.

FUENTES:
El Adelanto
La Gaceta Regional
Fotos Salvador

lunes, 12 de agosto de 2024

1965. Portugal. Historia de un torneo inigualable.

Miembros de la expedición de la Unión Deportiva Salamanca que disputaron el histórico torneo en Portugal en Agosto de 1965.

No son muchas las oportunidades con las que un club modesto y en aquel tiempo en 3ª división, puede contar de haber tenido en su historia, duelos en territorio extranjero y en estadios de otra categoría.

Y si lo llevamos al presente, casi 60 años después, no son muchas las oportunidades de poder disfrutar de imágenes de vídeo de aquellos tiempos, de las que a día de hoy, (salvo que alguien me corrija) serían las segundas más antiguas publicadas del que fue mi equipo desaparecido.


Corría el verano de 1965; la Unión Deportiva Salamanca preparaba la que sería la temporada 65-66, segunda consecutiva en 3ª división, con el eterno objetivo del ascenso a la categoría de plata, como casi siempre, entre ceja y ceja.

Cambios en la entidad en su presidencia y cuerpo técnico, presentaban el inicio del ciclo con esperanzas renovadas, tras el intento fallido de ascenso meses antes, en una dura promoción contra el Racing de Ferrol. (VER POST - Promoción fallida en tres asaltos en 1965: El germen de una generación histórica de salmantinos.)

Luis Diestro sustituyó en el banquillo al mítico Eusebio Fuentes y en el palco, Don Augusto Pimenta hizo su desembarco, e inició la que sería la presidencia más importante en los 90 años que tuvo el club de las orillas del Tormes.

Previo a una temporada que la Unión iniciaría en León el doce de Septiembre frente a La Bañeza; la casualidad, y la buena gestión del hispano luso Pimenta, como presidente, logró la participación en el que hasta aquella fecha, 1965, podía ser considerado el Trofeo más prestigioso, por la entidad de los rivales y los estadios que albergaron los partidos, en el que había participado la UDS hasta aquel momento.


Y hay que decir, que no fue sencillo; pues la Unión no era la primera, ni la segunda, ni siquiera la tercera opción para los organizadores portugueses; las crónicas de la época hablan de propuestas a Elche, Real Zaragoza, Deportivo, RCD Español y Real Valladolid, que por unos u otros motivos declinaron la invitación del país vecino.

De ese modo y con el calendario ya cerrado, la última semana de Agosto de 1965, tuvieron lugar en los estadios de Das Antas y José Alvalade, de Oporto y Lisboa respectivamente, cuatro partidos en forma de semifinales, final y tercer y cuarto puesto para el recuerdo.


El 25 de Agosto la Unión Deportiva Salamanca, se enfrentó en Oporto, en el desaparecido estadio de Das Antas al Sporting de Portugal, dando una monumental sorpresa, ante los más de 40.000 espectadores que se acercaron al mítico recinto; un gol de Octavio en el primer tiempo batió al equipo de la capiatal portuguesa; en una fecha histórica, en el que bajo el silbato del colegiado Sr. Guerra, Sporting y Unión formaron de la siguiente manera:

Unión Deportiva Salamanca: Miguel, Pedraza, Fernando, Manolín, Huerta, Kaito, Salazar, Octavio, Lozano, Rojo y Miri.

Sporting de Portugal: Carvalho, Lino, Milhario, Mendes, Alfredo, José Carlos, Seminario, Osvaldo Silva, Peres, Oliveira Duarte y Lorenzo. Entrando Ferreira Pinto al descanso.


Dos días después tuvo lugar, ésta vez en Lisboa, en el José Alvalade, el desenlace; la Unión jugaría la final frente al Oporto CF, vigente subcampeón del campeonato luso y los dos equipos verdiblancos el tercer y cuarto puesto.

La histórica victoria de la jornada inicial por parte del conjunto salmantino, tuvo su baño de realidad en el verde lisboeta, donde la diferencia de categoría se hizo notar con un abultado 5-0. 

Aquella noche, bajo las órdenes del Sr. Braga Barros, la Unión defendió su escudo con los siguientes hombres: Miguel, Pedraza, Huerta, Fernando, Manolín, Kaito, Lozano, Rojo, Salazar, Octavio y Miri. Manolín II, sustituyó a Lozano al descanso y por el equipo blanquiazul fueron los Américo, Festa, Almeida, Paulav, Atraca, Orlando, Pinto, Jaime, Carlos Manuel, Manuel Antonio y Nóbrega los alineados.

Manuel Antonio (3), Carlos Manuel y Kaito en propia puerta, fueron los goleadores.


La historia está plagada de recuerdos vacíos, de esos que sucedieron, pero que sólo cuentan con letras y tinta para recordarlos; donde la imaginación toma el timón del pasado y en eso se queda, en cosas que nos contaron, que leimos, pero que desgraciadamente nunca pudimos ver; y en un club como la Unión, en la gran mayoría de sus 90 años de histori, así son los recuerdos.

Mi visita a Oporto este verano, despertó después de muchos años la curiosidad por buscar cosas sobre este torneo histórico y apareció él.

En el archivo de la RTP (infinitas gracias a los responsables y trabajadores del ente portugués), un vídeo colgado en su web, muestra media hora, en una calidad excepcional, un resumen amplio de la jornada final del torneo jugada en el José Alvalade lisboeta, donde podemos disfrutar de Miguel como nunca antes lo vi, de Fernando, de un jovencísimo Manolín, con el 12 a la espalda, de Huerta (gracias Siro, por la foto) de Pedraza, de Kaito, de Lozano, de Rojo, de Salazar, de Octavio, de Miri... y poner luz a un recuerdo de letras y tinta, que quedará para siempre desbloqueado.


ENLACE PARA VER EL VÍDEO EN LA WEB DE RTP:

Derechos:
Foto: Familia Huerta
Imágenes: RTP
Prensa: Marca

sábado, 29 de junio de 2024

De Eurocopas, equipos grandes en tiempos grandes y nombres impronunciables.

En tiempo de Eurocopa, y encontrando inspiración en las retransmisiones de Don Paco Grande y Don Carlos Marañón; que mientras rueda el balón entre nombres impronunciables centroeuropeos, pueblan de referencias históricas acertadas y recuerdan en sus comentarios, épocas de equipos grandes de tiempos grandes que ya no existen, me apeteció volver a escribir:

Existen pocos lazos que puedan unir una Eurocopa con los 90 años de historia de la Unión Deportiva Salamanca; pocos son los internacionales que pasaron por la Unión y jugaron estos torneos, y es difícil encontrar enfrentamientos frecuentes con clubes continentales, dada la orfandad en participación en competición continental de los blanquinegros.

Si acaso a partir de los 70, donde el concurso en torneos veraniegos multiculturales era un hecho y llenamos vitrinas de participaciones recordables, frente a  equipos en gira, tanto europeos como sudamericanos, para la historia.

Pero cuando el reloj se echa más hacia atrás y las manecillas alcanzan fechas absolutamente olvidadas, donde el blanco y el negro del papel ya amarillea… aparecen historias que merecen la pena ser recordadas.

En 1935, la Unión militaba en categoría regional, formando parte del grupo Castellano en el que compartió enfrentamientos con los clásicos clubes madrileños de la época.

Año para recordar, probablemente la mejor temporada hasta aquel momento, de la corta historia del club charro fundado en 1923, en la que logró el título de campeón regional por delante de la Ferroviaria y el Áncora; y que le dio derecho a participar en la Copa de La República por 1ª vez en su historia y a luchar por su primer ascenso a segunda división en una posterior promoción directa con el campeón del grupo Cántabro, que fue el Santoña.

Entre la conclusión del campeonato regional y el inicio de la promoción a 2ª, cuando ya matemáticamente el equipo era campeón a falta de una jornada; y como homenaje a aquellos hombres que habían hecho disfrutar tanto a la afición a lo largo de aquel campeonato, por parte de la directiva, surgió la posibilidad de jugar un partido amistoso para el recuerdo.

En la Nochevieja de 1935 un equipo húngaro, el Szeged FC, descansaba en Madrid para enfrentarse al Madrid CF la mañana del 1 de Enero del 36, en el homenaje al histórico capitán blanco Félix Quesada.

No era infrecuente en la época que los clubes que visitaban nuestro país aprovecharan su estancia para jugar algún amistoso más, así que la buena gestión de la directiva dio pie a que el día de Reyes del 36, Salamanca albergara un encuentro internacional nunca visto antes por el Tormes, favorecido por la visita húngara al campo de Chamartín.

Si ponemos en contexto el fútbol mundial de la época y el equipo que nos visitaba, es innegable no evidenciar que hablar de Hungría y de Centroeuropa en el periodo entreguerras era hablar de potencias mundiales del fútbol.

Finalistas en la Copa del mundo del 38, sólo el inestable mapa político europeo de la época y el infortunio; dejaron sin trofeo a generaciones de leyenda del fútbol magiar; una de ellas la que visitó Salamanca en el 36.

El Szeged CF habitual en la máxima categoría húngara en aquellos años y participante en la Copa Mitropa la temporada anterior (Copa de Europa Central, precursora de la Copa de Europa, en la que medían sus fuerzas equipos de Italia, Austria, Checoslovaquia y Hungría, máximas potencias europeas de aquellas décadas), se presentó con un bloque de jugadores magiares entre los que destacaban cinco internacionales: Koranyi II, Bognarw, Itsvan Miklosl, Somogyi y su guardameta József Pálinkás integrante del bloque mundialista subcampeón en Francia ’38.


Para la ciudad fue un hito histórico, evento deportivo incomparable el recibir al equipo centroeuropeo que compartió recepción con el equipo salmantino en el Ayuntamiento de Salamanca de manos del Señor alcalde Don Miguel Íscar Peyra.


A las tres de la tarde del 6 de Enero de 1936, se disputó en día desapacible el histórico encuentro; con buen ambiente en las gradas para recibir al campeón regional castellano.

De celeste y blanco, la Unión (indumentaria habitual en tiempos preguerra) y rojo con pantalón blanco los húngaros, se presentaron ambos conjuntos en sus formaciones: Joven, Solás, Pepín, Muñiz, Jimeno, Pedrín, Manolo, Gil Cacho, Sánchez, Perete y Leal en los charros; y Palinkas, Miklossy, Izojka, Raffai, Gyurcso, Somogki, Bertok, Iröregi, Koranyi, Bognar y Vastag por los húngaros. Pruden y Carrillo sustituyeron a Sánchez y Muñiz en el descanso.

Formación de la Unión de celeste y blanco aquel 6/1/36

Once del Szeged FC en el Campo del Calvario que se enfrentó a la Unión en 1936

Arbitrados por los colegiados Sres. García Crespo, Alonso y Carrillo; regalaron los veintidós jugadores un hermoso espectáculo, en el que según las crónicas rivalizaron el fútbol más combinativo del club centroeuropeo, con el más directo de los unionistas, que se marcharon con ventaja al descanso por dos tantos a uno, anotados por Gil Cacho y Sánchez.

Gran actuación de los dos guardametas, estrellas en las crónicas del partido, junto a Gil Cacho y Pruden, con sendos dobletes para los salmantinos. Concluyendo el encuentro con un 5-3 a favor de los españoles.

Palinkas y Joven en acción, en el histórico partido en El Calvario. 

Y así dejo por aquí este artículo, historia de la desaparecida Unión Deportiva Salamanca, e inspirado por aquellos que nos entretienen con historias de la historia del deporte que más nos gusta; por su rigor y el conocimiento del ayer, que desde el hoy en forma de Eurocopa, me sigue llevando a ella, rodeada de equipos grandes, en tiempos grandes, envuelta en nombres de jugadores impronunciables.

#LaHistoriaNoSeCompra

Fuentes:

El Adelnato de Salamanca

Hemeroteca de Madrid

Fotos Almaraz


martes, 12 de octubre de 2021

De Redknapp a Enrique Miguel: Mi leyenda de Tittyshev.

 

“Siempre quise jugar en la Unión; lucir esa camiseta, notarla,

saltar a un césped con ella; me hubiera bastado un minuto;

poder plasmar mi nombre entre aquellos que sí lo hicieron,

aunque fuese el último de la lista.”

Ángel Martín Fuentes (1977- ) 


Corría 1990 y agotaba mis pobres posibilidades de lograr ser futbolista en el campo de cemento de futbol-sala que construyeron en el viejo patio de arena del Colegio Maestro Ávila de Salamanca.

Una mañana de sábado, como tantas otras, calcé mis deportivas y ajusté mis medias, con esa ilusión del que soñaba con fútbol a cada instante; con la única finalidad de poder jugar unos minutos.

Venía el líder en aquel momento, el equipo del "Juan Jaén" y como yo era de los malos, sabía que las posibilidades de lucir medias, si el partido estaba igualado, eran remotas.

El entrenador era Manuel, joven universitario, estricto, algo vehemente en ocasiones, pero con un buen manejo de un vestuario lleno de deshechos de tienta futbolística menores de 15 años.

Ahora entiendo mejor que ser entrenador de escolares no es sencillo, sobre todo cuando contemplas la diferencia técnica de unos y otros y moralmente estás obligado a que todos jueguen un poco. No les quito mérito.

Pasaron los minutos, calenté hasta tres veces… Y en el ocaso de un partido ya decidido, me mandó salir. En aquellos tiempos se jugaba a reloj corrido en aquellas categorías; y un desafortunado balón largo perdido en banda de un patio descomunal hizo de puntilla. No me dio tiempo a llegar al centro del campo, llevaba menos de diez zancadas dentro; cuando el árbitro pitó el final.

Desde la dureza de un momento que aún recuerdo sonrojante… hoy imagino, y hasta sonrío visualizándolo; que si aquello hubiera sucedido en un partido de la Unión; y yo hubiera sido un canterano debutante, lo hubiera dado por bueno; me hubiera bastado para cumplir el sueño, lucir aquella camiseta, aquel escudo; pisar un césped con ella, tocarlo, persignarme al hacerlo… porque aquel hecho en sí, si hubiera sucedido de aquella forma, por su grandeza, por su significado para mi, hubiera estado por encima de los sonrojos.

Pasó el tiempo, y agotadas las posibilidades de lograrlo por la vía reglamentaria futbolística del canterano cuando uno va cumpliendo años; sólo quedaba soñar en los veintimuchos o treinta y pocos; con encontrar a un Harry Redknapp de turno que se girase desde el banquillo en uno de aquellos partidos amistosos de pretemporada por la provincia, y me hiciera “debutar” como aficionado unionista del mismo modo que sucedió con Steve Davis en las filas del West Ham en el 94: (Ved el maravilloso Informe Robinson: La leyenda de Tittyshev).

Pero ni Caturla, Redondo, Rezza, Joanet, Lillo… fueron Redknapp, ni el que os escribe nunca fue un hincha impertinente como Steve Davis aquella tarde en el Court Place Farm del Oxford City.

Ya por encima de los 40 la cosa es todavía más complicada… ¿existen vías para poder sentir ese escudo en el pecho y acercarse a la historia de la Unión de alguna manera en el sentido que os comentaba, en este momento?...

Este blog me ha permitido tocar el cielo del unionismo infinidad de veces, hasta niveles impensables cuando empecé; lograr acercarme personalmente a figuras futbolísticas del club de mis amores; y mucho más después de la desaparición del mismo, haciendo recíproco un cariño mutuo entre exjugadores y el que os escribe.

En mi última visita a Salamanca, el jugador con más partidos disputados en la historia del club, el hombre que más encuentros ha llevado ese escudo en el pecho; me hizo un regalo.

Con un “No podría estar en mejores manos…” Don Enrique Miguel Martín, al que conocí personalmente en Madrid con motivo de la entrega de los Zamoras de D’Alessandro, me hizo llegar una camiseta original de la Unión Deportiva Salamanca del 82… usada por él.

No creo que haya nada que pueda superar algo semejante; y no visualizo en el hoy; con una Unión Deportiva Salamanca desaparecida, nada que pueda parecerse más a haber lucido esa camiseta en algún momento, que conservar y poder apretar entre las manos una original usada en los años dorados del club.

De momento luce enmarcada en mi “Buhardilla de los sueños”… no tuve valor para probármela… Quizá algún día abra el marco… ¿debo hacerlo?... y pueda "vengar" así a Manuel, el míster de escolares, o lucirla como el “búlgaro” Tittyshev, siguiendo instrucciones de Enrique Miguel, que me dio esta oportunidad impagable, y sentir por fin su escudo original en el pecho y poder cerrar el círculo, otro… éste como debutante imaginario en la Unión Deportiva Salamanca; cerrando los ojos, como niño que sueña, como lo que sigo siendo…

 


Gracias Enrique, no pudiste hacerme más feliz.

lunes, 18 de enero de 2021

La buhardilla de los sueños

En el mueble que presidía majestuoso el salón de mi casa de Salamanca, mi madre siempre tuvo a bien reservarme uno de los cajones del mismo cuando era crío.

En aquellos primeros ochenta, mis juguetes favoritos no eran muy grandes; y prácticamente todo lo que amaba de chico con mis seis o siete años, podía guardarlo en aquel cajón sin problema. 

Recuerdo que en muchas ocasiones en aquel entonces, me invadía un deseo extraño y tremendamente placentero; consistía en imaginar, con poco esfuerzo lo conseguía, que era capaz de menguar de tamaño, de hacerme más chico aún, y lograr dormir con mis pequeños juguetes dentro de aquel cajón.

Cuando en sueños lograba cumplirlo, de forma reconfortante experimentaba una sensación tal, de sentirme rodeado y protegido por todo aquello que me apasionaba en aquel momento, que a pesar de todo el tiempo que ha pasado, lo sigo recordando.

Cuando compramos esta casa hace diez años, cuando aún éramos dos, si hubo un lugar que me fascinó desde el principio, ese fue la buhardilla.

Reconozco que nunca había vivido en una casa con alguna; pero enseguida imaginé sentir allí esa sensación de disfrutar de un espacio apartado, solitario, donde uno pudiese tener momentos de escucharse solo a sí mismo... aislándose, en una casa grande como es ésta, de todo el ruido del resto de plantas que descansan más abajo.

En el momento de la compra, me vinieron, por su semejanza, recuerdos de aquel viejo desván de casa de mis abuelos paternos, en La Sagrada, donde sé que empecé a forjar esa afición a coleccionar papel antiguo, aprovechando ese "Diógenes" no patológico que tienen muchos de nuestros mayores (el de los míos en forma de pilas de periódicos viejos), quizá por eso de que vivieron épocas en las que nada sobraba.

Meses antes del confinamiento, había decidido trasladar todas mis cosas de fútbol allí arriba, todas las cajas de mi colección de material de la Unión, todas la carpetas de recortes, todos los libros que habían estado abajo hasta entonces, junto a todos los juguetes viejos de los niños, sin mucho orden hasta aquel instante. 

Siempre había pensado que toda aquella cantidad de cosas que me apasionan, merecían un lugar mejor, y el final del 2019 fue el momento elegido para el cambio.

Si Marzo y Abril fueron meses para olvidar para todos, a mí me hundieron en Mayo; no pude salvar el barco, que herido de muerte desde un primer impacto certero e irreparable en su línea de flotación, se fue a pique sin remedio.

Fue desde entonces donde aquella buhardilla se convirtió en el cajón del mueble del salón de mi casa de Salamanca de cuando era crío; y así cada noche, hasta Agosto, cuando se dormían los pequeños; trepaba hasta allí arriba, me rodeaba de carpetas, clasificaba cromos, releía pasajes de la historia de la Unión en mis amados libros viejos; y me quedaba dormido bajo esa sensación de que todas aquellas cosas me protegían; agarrándome a ellas cada noche buscando fuerzas, pensando en que mañana al despertar, todo habría sido un sueño.

Dicen que no son los lugares, sino el momento de nuestras vidas en el que estuvimos allí y el con quién estuvimos allí, lo que verdaderamente recordamos y pone en valor a los mismos... y con toda seguridad siento hoy que eso es cierto.

Mi cajón de los juguetes particular, mi buhardilla de los sueños, toca el cielo de mis lugares favoritos hoy, no por la luz que tiene ni por las vistas del barrio cuando miro al norte desde sus ventanas diminutas, sino porque la descubrí en el punto de inflexión de mi vida...

Mi cajón de los juguetes particular, mi buhardilla de los sueños, toca el cielo de mis lugares favoritos hoy, no por su terraza soleada, ni por su acústica cuando pongo mi música sin descanso, sino por la compañía que tuve cada noche de aquellos tres meses allí arriba...

Porque no estuve solo; estuvisteis muchos de vosotros y vuestros mensajes de aliento cada noche, estuvieron mis cromos, mis recortes, mi colección de fotos de la Unión, sus insignias y sus llaveros, estuvo el Diego y su autógrafo, estuvieron D'Alessandro, Juanjo, Rezza, Iglesias, Lanchas, Enrique, Juanito, Víctor, Alves, Pita, Pérez... que me miraban cada noche desde el póster de aquel partido del 76 que descansa allí colgado, estuvo tu escudo (¡gracias Manuel, amigo!) que preside majestuoso la estancia desde entonces; estuvieron mis niños, Ángel y Rubén, con sus rostros enormes en mi cuadro favorito; y estuviste tú; quizá aún no te conozca, o sí, quién sabe, que me hacías soñar con que una nueva felicidad podría ser posible... 

Desconozco aún lo que me deparará la vida a partir de ahora, pero de lo que sí tengo certeza es de que en mi casa, una planta por encima de ésta desde la que estoy escribiendo, hay una estancia, a la que si trepas de noche y en ella cierras los ojos fuerte, rodeado de todas aquellas pequeñas cosas que se esconden en sus estantes... en forma de luz de esperanza, se asoman tus sueños.



lunes, 27 de abril de 2020

La leyenda del "Honved chico": Adiós Sr. Blanco.


Si uno vuelve la mirada al conjunto de la historia de la Unión Deportiva Salamanca buscando brillos deslumbrantes, destaca sobremanera la década incluida entre los años 70 y 80 en la que se disfrutaron los quilates del oro de la 1ª división de nuestro fútbol, pero si uno es más profundo en su análisis y no se queda sólo con el relumbrón de lo evidente, es de recibo aproximar a aquel periodo, el quinquenio entre 1955 y 1960 en el que la ciudad disfrutó de uno de los mejores juegos que se vieron en estas tierras.

Fueron años de identificación plena de la ciudad con el equipo, con su juego, al que hay que sumarle el mérito, para su transcendencia histórica; de haber logrado en aquel periodo dos títulos nacionales para el palmarés unionista (los únicos colectivos de su historia) y hacerlo con un conjunto basado en la cantera salmantina y jugadores en su mayoría nacidos en la capital.

Había leído mucho sobre ellos, sobre su juego, pero hace pocos meses, en ese gran podcast de Unionistas CF llamado "Sonido 23", donde se recuerdan en cada emisión pasajes del pasado de mi añorado club desaparecido como homenaje, se le dio la definición más maravillosa que había escuchado nunca sobre ellos: "Nos llamaban el "Honved chico"...

El autor de aquella expresión que sonó como oro literario para escribir sobre ello en algún momento del Blog y que ha precipitado, desgraciadamente, este texto, era Juan José Blanco, leyenda de aquel conjunto, que falleció tristemente hace ocho días...



En tiempos en que primaban las construcciones tácticas con formaciones de 5 hombres en la parte ofensiva, con dos extremos, dos interiores y un punta, el Honved Húngaro enamoró al mundo con su fútbol alegre de ataque, con los Puskas, Czibor, Kocsis, Budai y Machos; fueron eje capital de la selección que perdió el mundial del 54 y visitaron España en 1956 donde enamoraron con su despliegue de calidad sin igual, dejando su poso en la memoria futbolística colectiva del país.

Hablar de Hungría en general en aquellos 50, del Honved en particular, era hablar de calidad, era hablar de fútbol ofensivo, era hablar de goles... por lo que cualquier comparación, por ambiciosa que pudiera parecer con los magiares, significaba un halago incomparable.

Lejos del centro de Europa y su fútbol, en el balompié "chico" de la modesta Salamanca, tras el fracaso que supuso el descenso a 3ª división en 1954 después de haber rozado el ascenso a 1ª en 1951, una lavada de cara profunda a nivel de cuerpo técnico y jugadores de la primera plantilla, engancharon a la ciudad como pocas veces se había visto.
Manuel Soler en la dirección técnica y el fichaje progresivo de jóvenes valores de los colegios religiosos salmantinos ojeados por Juanito Pablos en su mayoría, dieron con esa "tecla" que en el mundo del fútbol, tanto cuesta.
Primero Toni, Blanco y Abilio en el 54 y progresivamente los Miguel, Hernández, Eloy, Barrado, Maxi.. etc fueron conformando un equipo que en la media y en la delantera, se convirtió en leyenda.
Un medio campo que mezclaba la organización con la contención de Toni y Hernández respectivamente de manera ejemplar, la velocidad y el disparo por la derecha de Blanco, la calidad de Eloy y Maxi, omnipresentes ambos en las zonas ofensivas desde izquierda y derecha y los goles de dos "monstruos" como fueron Barrado y Abilio, merecen ser puestos en valor y no ser olvidados.

Seis temporadas consecutivas punteros en 3ª división hasta el añorado ascenso a 2ª en Mendizorroza en 1960 dejaron por los campos de la región y el resto de España en las innumerables promociones y las tres finales consecutivas del campeonato de Aficionados en 1957, 1958 y 1959, en los que se lograron dos títulos, ese poso de calidad, de ese fútbol combinativo, ofensivo y goleador, que mereció tal apodo...


Seis canteranos en una alineación titular en 2ª división en la temporada 60-61: Hernández y Miguel de pie y agachados de izquierda a derecha Blanco, Abilio, Eloy y Maxi.

Abanderado de aquellos años irrepetibles, Blanco llegó a la Unión procedente de los campos de los Padres Maristas y militó en la Unión hasta 1961 siendo capitán del equipo en 2ª división antes de su retirada; único jugador junto con Hernández y Toni, que jugó como titular las tres finales de aficionados, fue el máximo goleador de aquella generación si nos ceñimos a los partidos del campeonato nacional de liga y de las distintas promociones.

Diestro y veloz, inició sus primeras dos temporadas más cerca del arco, en la punta de ataque con Abilio, pero la llegada de Barrado primero y Maxi posteriormente lo ubicaron definitivamente en el extremo derecho, incluso con gran recorrido, precursor de ese carrilero largo que cotiza tanto en la actualidad.
De potente disparo, los goles desde el perfil diestro buscando los balones en profundidad de sus compañeros, fueron su seña de identidad todos sus años de fútbol; fiel a la camiseta de la Unión Deportiva Salamanca con la que se retiró en 1961 como capitán de aquella generación irrepetible de jugadores locales, que hicieron disfrutar a Salamanca a lo largo seis, siete años maravillosos.
Integrante indispensable de aquella línea de 5 ofensiva aquellos años, compartió alineaciones en ella con Abilio, Eloy, Maxi y Barrado con mayor frecuencia que con el resto,  línea a la que también accedieron jugadores como Fuentes, Sánchez, Rodilla, Morollón, Saracíbar, Pineda y que dejaron huella todos ellos, por una forma de tratar el balón y un ritmo de juego envidiables para la época.


Blanco, Eloy, Maxi, Rodilla y Barrado forman la W de ataque en el partido de ida frente al 
Deportivo Alavés que nos llevó a 2ª en la promoción en 1960.

Adiós Sr. Blanco, adiós al vértice derecho de esa uve doble del "Honved chico", como usted nos descubrió que les llamaban... no me cabe duda, que ya estará corriendo esa banda de tribuna del Calvario allí arriba en el cielo, en pos de balones puestos de primera al espacio por Abilio...

Los años pasan y cual apisonadora se llevan generación tras generación a los integrantes de nuestra historia y me invade la pena, sirva este modesto texto como homenaje a usted Don Juan José... gigante ineludible de mi añorada Unión Deportiva Salamanca.
Gran futbolista, sensacional persona, último capitán de aquel "Honved charro" y su leyenda. DEP


En recuerdo de Don Juan José Blanco Martín 
(Salamanca 17-5-1936 / Salamanca 19-4-2020)

viernes, 17 de abril de 2020

#VolveremosAAbrazarnos


En un día 17 diferente me asomo brevemente a esta ventana del recuerdo que es para mi este Blog que escribo... deseándoos salud a todos los que os pasáis por aquí a leer historias y desconectar de una actualidad plagada de incertidumbre. 
No sabemos cuando, pero cada día que pasa en el trabajo y en las horas de confinamiento que avanzan para todos, más cerca debe estar el final de esta pesadilla que nos tocó vivir; más cerca el momento de volver al lugar donde dejamos nuestras vidas, más cerca ese instante del volver a abrazarnos...

No quiero que faltéis nadie, a la vuelta, pasaré lista.

#VolveremosAAbrazarnos
#QuédateEnCasa
#LoConseguiremos

lunes, 17 de febrero de 2020

Orduña: Descanso de la primera leyenda unionista

"Si vuelves al Norte, no te olvides: Siguiendo el Nervión desde Bilbao y dejando Amurrio atrás, llegarás a Orduña. Si la despides a la derecha y buscas Gasteiz, en pocos cientos de metros, a la izquierda, tras una gran puerta de rejas, y caminando hacia la tapia que da al Este, encontrarás a Carlitos junto a su familia..."


Cuando el 4 de Junio de 1933, Juan Antonio, Escolar, Alonso, Emilio, Jimeno, Seirul-lo, Barrado, Pereiro, Gil y Luengo, formaron para la fotografía que descansa dos párrafos más abajo, lo menos importante era el partido a disputar.

Esperaba en el Campo del Calvario el Valdepeñas de Ciudad Real, era la quinta jornada de la liguilla para el ascenso a 1ª categoría y la Unión, que meses antes había logrado el campeonato regional en su primera fase; entre Mayo y Junio, en la segunda, dirimía su futuro frente al Patria y la Tranviaria, ambos de Madrid y frente al mencionado Valdepeñas, campeón comarcal Sur.
Tras las cuatro primeras jornadas de la fase disputadas, la Unión encabezaba la tabla y dependía de sí mismo para proclamarse campeón y alcanzar la fase definitiva por el ascenso; una victoria en casa frente al equipo manchego, y quizá un empate en la última jornada en Madrid frente a la Tranviaria podrían valerle para el objetivo, pero desde hacía menos de 48 horas, aquel entusiasmo futbolístico en forma de cábalas del que se había llenado la última semana la ciudad, se transformó inesperadamente en lágrimas.

La U.D.Salamanca forma el 4 de Junio de 1933 antes del definitivo choque frente al Valdepeñas

Aquel equipo del 33, destacó durante toda la temporada por su calidad ofensiva, un conjunto que con casi 3 goles por encuentro durante las distintas fases del campeonato y el trofeo Amateur, dejó huella por su potencial atacante entre los aficionados salmantinos.
Una punta de ataque formada por el cinco: Barrado, Pereiro, Gil Remírez, Saráchaga y Alejo, con Galán, Zapa y Emilio como recambios puntuales, enamoró a la parroquia salmantina con su juego durante aquella temporada.

De perfil atlético, dueño del ala izquierda de aquel conjunto y de tremendo disparo según las crónicas, destacaba un joven de apenas 20 a su llegada, que como otros muchos aterrizó en Salamanca gracias a sus estudios universitarios que prolongaría en nuestra ciudad después de haberse desplazado desde Zaragoza.
Natural de Orduña - Vizcaya, pronto destacó como deportista y vinculado a sus inicios universitarios en medicina militó en el fútbol aragonés en los precursores del actual Real Zaragoza, llegando a jugar en la temporada 29-30 en el Iberia CF en toda una 2ª división.

En diciembre de 1931 llegó a Salamanca, a media temporada 31-32 y disputó numerosos encuentros amistosos con el equipo; destacando ya por una calidad que le haría militar en el equipo la temporada siguiente de forma indiscutible.

Máximo goleador del conjunto aquella campaña 32-33 hasta el encuentro frente al Valdepeñas, el día 2 de Junio, de forma totalmente inesperada y tras una fulminante enfermedad, presumiblemente infecciosa, el joven futbolista e ídolo de la afición salmantina fallecía sorprendentemente.


Imagen de D.Carlos Saráchaga Larrea

El insigne Don Germán Herrero comunicaba con estas palabras la triste noticia: "Con el pesar de la noticia que cae sobre nosotros como una losa de plomo, escribimos la desgracia acaecida al buen amigo, al querido camarada, al gran deportista Carlos Saráchaga. Todas nuestras alegrías, todas nuestras esperanzas, las reunimos en solo dolor, para llorar la pérdida del amigo".

En menos de 48 horas la Unión debía jugar el encuentro decisivo, eran otros tiempos, quizá la convivencia con la muerte de un joven en los años 30 era diferente a la actual; y así se jugó, con el dolor a flor de piel en la ciudad de Salamanca, un brazalete negro (foto del once superior) y la suspensión de actos folklóricos vinculados al encuentro, sirvieron de signos de respeto por un deportista brillante que en su año y medio en la ciudad dejó huella deportiva.

"Bajo la impresión de un profundo dolor nos encontramos con el partido de esta tarde" - rezaban las crónicas - "sin alma en el equipo y sin convicción en los decaídos ánimos de los valientes defenders de la Unión Deportiva Salamanca".

1-2 concluyó aquel encuentro que acabó con las esperanzas de ascenso en un año en el que el guión lógico hacía pensar en ello.
"El deber nos obliga a escribir, cuando querríamos romper la pluma..." Iniciaba su crónica un emocionado "Julio" máscara del gran Herrero Fabregat, tras un partido para el olvido futbolístico, pero para el recuerdo en nuestra desaparecida historia.
Aún faltaba un encuentro, el domingo siguiente en Madrid frente a la Tranviaria al que la Unión llegó con remotas opciones de ser campeón del grupo. 3-0 fue el resultado final... "Tuvimos el campeonato en la mano, pero nuestro mejor jugador se lo llevó consigo..." Concluyeron las crónicas locales.

Carlos Saráchaga Larrea, fue ese "mártir" que cada club de fútbol guarda en su corazón a lo largo de su historia, en este caso la de la Unión, ese ídolo joven caído cuando no le tocaba; en una Unión que acababa de cumplir diez años de vida y antes de la aparición de Pruden; Saráchaga en aquel momento, por proyección, podía considerarse junto a Perico Helguera, el mejor jugador de la historia unionista.

Tras el duro golpe y tras los primeros días, llegó el turno del recuerdo; desde la movilización de algún exjugador (Pardo) para reforzar al equipo, como donativos que a propuesta de prensa y secretaría del club abogaban por rendir tributo al que falleció mientras defendía a la Unión Deportiva Salamanca, en forma de placa, busto o monumento en el Campo del Calvario.
Así se empezaron a recaudar pesetas en la sede de la Cuesta del Carmen nº10, pero desgraciadamente cuando en Septiembre del mismo año se dio por finalizado el recuento, lo recaudado no llegó para construirle un monumento como se deseaba; sí se dedicó en cambio para la organización y los premios de un trofeo que cada año llevaría su nombre.

Pero con motivo del aniversario del fallecimiento del jugador, ya en Junio de 1934, su compañero de equipo, el defensa Segundo Escolar, repujó una placa de bronce en honor a su compañero y amigo para su recuerdo eterno, que fue colocada en el campo del Calvario el 16 de Agosto de 1934.


Imagen de la placa homenaje al fallecido deportista.

En el intermedio del encuentro homenaje a los jugadores de la primera plantilla del 34 se realizó el acto de colocación de la placa: "De forma provisional, mientras se pone en sitio adecuado, Manolo y Jimeno, en un ángulo de la tribuna dejaron la obra de su otro compañero, Segundo Escolar, que es una maravilla de ejecución. En la U.D.S se le prepara un sitio en condiciones para ponerle después un jardinito, que sirva para que sus compañeros, todos los años depositen un ramo de flores": Así lo contaron las crónicas.

Aquella placa, dicen, posteriormente estuvo en el vestuario del viejo campo, tengo entendido que nunca tuvo jardín ni monumento alguno, desconozco si sobrevivió a remodelaciones del estadio, y a buen seguro que si lo hizo, se marchó con él en el 70, quizá entre sus escombros.
Club ajeno a su historia tantas veces, no erigió el monumento prometido, uno a semejanza de otros clubes y sus leyendas fallecidas en activo... ¡Qué bonito hubiera sido!, y además, el torneo con su nombre se extinguió pocos años después... 

Hace tiempo, en los 90, leí a Lorenzo Ruano ahondando en su figura; fue la primera vez que sentí a Saráchaga como lo que verdaderamente debió ser. 
Hoy en el Blog, con el simbolismo que supone haber llegado al lugar donde descansa la leyenda de Don Carlos, a su casa, a Orduña, reivindico la memoria de ese niño-hombre de 21 años que se marchó vistiendo la camiseta de la Unión y que nunca, nunca, debe ser olvidado.



Escrito desde el corazón con el máximo respeto 
a los descendientes de las familias Saráchaga Larrea
en recuerdo de uno de los nuestros, de uno de nosotros: 
Don Carlos, "Carlitos" Saráchaga.

Fuentes:
Fotos Almaraz y Billion Graves

#LaHistoriaNoSeCompra

lunes, 20 de enero de 2020

La primera visita del Real Madrid a Salamanca


En una semana en la que la actualidad salmantina saltó a la primera plana futbolística nacional gracias a Unionistas de Salamanca y su histórico enfrentamiento en Copa de S.M. El Rey frente al Real Madrid Club de Fútbol, es buen momento para recordar aquella primera vez en la que el equipo blanco se acercó a la capital charra para debutar en esas tierras.

Corría Junio de 1935 y una vez terminadas las competiciones oficiales de la temporada 1934-35, la desaparecida Unión Deportiva Salamanca se midió al conjunto capitalino en un partido amistoso a beneficio de su jugador Manuel Pérez Joven.


Doble campeón de liga de las siete disputadas hasta el momento y con seis copas de España en su poder, aquella visita del Madrid C.F, puede ser entendida como la mayor cita futbolística acontecida en la capital salmantina, en la historia de su balompié, hasta aquel momento.

Las expectativas eran elevadas acerca del equipo que con probabilidad desplazaría el Madrid al Campo del Calvario; adelantando la prensa local las elevadas opciones de que Zamora y Alberty defendieran el marco y llegaran acompañados de los internacionales Quesada y Lazcano, junto al debutante Mardones y los jugadores, Sauto, Valle, Leoncito, Gurruchaga, Losada, Pablo López y el gallego Diz.


El encuentro programado a las 4 y media de la tarde, costaba una peseta para los socios, mujeres, militares y niños, y tres pesetas para el resto. El Bar Plus Ultra serviría de lugar para la venta de las mismas.

Aquel encuentro fue organizado por nuestro histórico guardameta cántabro Manuel Pérez Joven, encuentro que el club apoyó en beneficio de él mismo.
Así lo explicaba el cancerbero a la prensa: "Un directivo, Don Juan José Hernández, me sugirió la posibilidad de organizar un encuentro en mi beneficio. Los demás miembros de la junta me dieron amplias facultades para organizarlo como mejor me pareciese. Hice gestiones para traer a un equipo integrado por jugadores de varios clubes entre ellos el Athletic de Madrid (Elicegui, Chacho, Lafuente, Samitier Bermúdez... etc); pero no pude lograrlo, finalmente me desplacé a Madrid y visité a mi buen amigo Paco Brú, entrenador del Madrid C.F..."
A la pregunta de qué haría con el beneficio obtenido del encuentro, el guardameta respondía de la siguiente forma: "De obtener un resultado satisfactorio, a mis padres les mandaría 1000 ptas porque mis cinco hermanos han pasado una época de falta de trabajo bastante larga y lo necesitan. 
Si quedara dinero suficiente estoy dispuesto a encabezar una suscripción para adelantar dinero para hacer un campo de hierba. Amo el deporte y agradezco las atenciones que la Unión Deportiva ha tenido conmigo, compañeros y afición salmantina..."


Finalmente y para desilusión del respetable no viajó Ricardo Zamora. En su lugar fue el guardameta húngaro Alberty el que defendiera la puerta madrileña; completando el once: Quesada, Mardones, Sauto, Valle, Bonet, el histórico Lazcano y sus "caracoles", Gurruchaga, López y Emilín.

Once del Madrid C.F que pisó el Campo del Calvario en 1935.

Uno a uno concluyó el encuentro; un gol postrero de Losada igualó el tanto salmantino de Quesadita en la primera mitad.
Joven en la puerta, Pepín y Alonso de cierres, Carrillo, Jimeno y García Sanz en el medio, con Manolo, Muñiz, Felipe, Quesadita y Ateca en punta, formaron el once local con jugadores cedidos por equipos vecinos y que aquella tarde vistieron con camisetas y pantalones negros, con sólo los cuellos blancos, siendo arbitrados por el salmantino García Crespo.

Equipo de la desaparecida U.D.Salamanca que por primera vez en su historia se midió al Madrid en El Calvario.

En tiempos en los que el mundo del fútbol en España se afianzaba, aquel fue un día histórico para la ciudad de Salamanca.
Día del que en el próximo Junio se cumplirán 85 años, y en el que una jovencísima Unión Deportiva Salamanca de sólo 12 años de vida, que por aquel entonces se asomaba año tras año al éxito en el fútbol regional, se midió en el vetusto Calvario, todavía de tierra, y gracias a su histórico guardameta Joven, a todo un Madrid C.F y algunas de sus estrellas. 
Aquel fue un duelo para la historia, un duelo de otra dimensión, en una Salamanca en la que se empezaba a asentar el que durante 90 años fue su equipo histórico y que hoy merecía ser recordado.


Nota:

Esta entrada está dedicado a todos y cada uno de los socios de Unionistas de Salamanca y en especial a su grupo de trabajo: 

"La Unión tardó doce años en medirse a todo un Real Madrid, y Unionistas... Disfrutad de este momento, será historia. Lo merecéis".


Fotos: 
Almaraz
Archivo Germán Herrero