...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...
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lunes, 31 de marzo de 2025

Adiós capitán...


Hace casi quince años, a raíz de unas dudas acerca de la identidad de algunos jugadores de la Unión en fotos antiguas, Manolín me recomendó contactar con la asociación de veteranos de la UDS para aclararlo, había conseguido algunas imágenes nuevas de los años 60 y algunos de sus rostros me generaban demasiados quebraderos de cabeza. 
Corrían los últimos tiempos del club y yo acababa de empezar a escribir en el blog; aún con algunas dudas, probé suerte y escribí al email de su web.

A los tres días de enviar la primera imagen recibí contestación: Un "Hola, soy Huerta..." iniciaba un texto de unas 6 ó 7 líneas.

¿Recordáis aquella sensación de cuando éramos niños?; ¿aquella de cuando te acercabas a pedir un autógrafo a algún futbolista de la época y te quedabas sin palabras en aquel momento y te hacías pequeñito, tan pequeñito del sonrojo que casi desaparecías...?, pues eso mismo me sucedió cuando abrí la bandeja de entrada de hotmail, y superados los 35 añitos en aquel entonces, me quedé petrificado.

Don Ángel Pérez Huerta, el mismo Huerta, leyenda absoluta de nuestra Unión, se dignaba a contestarme a mi, a un anónimo buscador de recuerdos, sobre si era o no Pepe Hériz el que formaba entre Manolo y Pollo en aquella imagen.

Nunca tuve la fortuna de hablar con él en persona, aunque fueron innumerables las veces que me lo crucé en la calle Toro o la calle Zamora en algunos de sus paseos por Salamanca antes de su enfermedad; pero nunca tuve el valor de decirle que era yo ese chico raro, el que le escribía con frecuencia a aquella dirección de correo electrónico y desde la que conversábamos sobre imágenes en blanco y negro y él me corregía.

También recuerdo cuando conocí a su hijo Víctor en Madrid, en la entrega de los trofeos Zamora a D'Alessandro y allí fue la única vez en la que pude intentar transmitirle, a través de él, mis respetos, aunque los limitara su delicado estado de salud desde que las secuelas de un ictus le afectasen de forma importante desde hacía ya algunos años.

Ayer, tras muchos años de lucha, se marchó para siempre nuestro gigante capitán, el único jugador que paseó a la Unión desde la 3ª a la 1ª división de nuestro fútbol y que defendió su escudo desde la modestia de aquel que se formó en ese balompié amateur de antaño, pero que se retiró dejando a la UDS entre las estrellas del profesionalismo luciendo su brazalete y el 3 a la espalda.



Tuve la fortuna de presenciar el acto de entrega del Zamora en Ifema sentado al lado de Ángel Lanchas, uno de sus compañeros en la defensa, en sus dos temporadas en 1ª, y al alzarlo al cielo D'Alessandro comentarle que en aquel momento mi cabeza me trasladaba a todos aquellos compañeros suyos que lo habían luchado y peleado; más si cabe a todos los que desgraciadamente no podían disfrutarlo en aquel presente... nombramos los dos a Iglesias, a Juanjo... y nos acordamos de usted Don Ángel, que sin aquel maldito episodio cerebral, allí hubiera estado, seguro, como el primero, porque usted fue la Unión y se lo merecía.

Don Ángel Pérez Huerta nació el 22 de Septiembre de 1941; estudiante en los Salesianos debutó para el fútbol en el Racing de Salamanca; para pasar por las distintas categorías de la Unión Deportiva Salamanca, C.D.Salmantino incluído, y debutar en el primer equipo en la temporada 64-65 en 3ª división.

Once del Racing de Salamanca en 1958


Temporada 64-65 en 3ª división; año del debut de Huerta en el primer equipo de la Unión Deportiva Salamanca

Curtido principalmente en los campos de la tercera división de la época, durante más de la mitad de los años que vistió la camiseta del primer equipo, estuvo en las efemérides capitales de los 70, como traspasador de poderes desde el vetusto estadio del Barrio de San Bernardo, hasta el Helmántico, referente desde la capitanía y en los onces históricos del ascenso y el debut en primera división, donde llegó a disputar 41 partidos de liga anotando un único gol, por los más de 250 partidos que jugó entre segunda y tercera en las 12 temporadas que militó en el primer equipo del club charro. Ver: "HUERTA Capitán"

La 1ª división y sus múltiples capitanías, le hicieron más inmortal si cabe en las instantaneas de la época, donde lució junto a otros capitanes de leyenda el escudo de la UDS, e intercambió palabras, banderines y elogios; con históricos del balompié mundial; siendo en la 74-75 el encargado de presentar a la Unión en míticos templos como el Bernabéu, Camp Nou y honrar al mítico "Pichichi" en San Mamés depositando el clásico ramo de flores del debut junto a Txetxu Rojo.





Una vez hace ya unos años; en pleno apogéo por el final de la UDS; teoricé con amigos, sobre la posibilidad de utilizar el número 13, (por eso del año de la desaparición), grabado como dorsal sobre la espalda de nuestras camisetas de la Unión, para recordarla... y hoy, tras rebuscar en "cajones" de recortes en blanco y negro en pos de imágenes de usted, capitán, y dar con ésta, lo tuve claro:


Ayer, el jugador que mejor representó los valores de un equipo irrepetible como la Unión Deportiva Salamanca se nos marchó al cielo, y hoy, estoy seguro, luce ya esa insignia de oro y brillantes de los que nos cuidan desde allí arriba; y asido entre sonrisas, junto a Juanjo e Iglesias, abrazará a la Unión Deportiva Salamanca, la del 13 a la espalda... y seguirá jugando y defendiendo eternamente su brazalete de capitán perpetuo, cada domingo, desde allí arriba...

Paco Cosme en 1976 impone a Don Ángel Huerta la insignia de oro y 
brillantes de la entidad, el día de su homenaje.

Hasta siempre Don Ángel, querido capitán, me quedaron muchas dudas por aclarar sobre rostros que luchan por vencer el paso del tiempo en viejas fotografías de la Unión. 
Le escribiré en sueños, espero, que como entonces, me lea y poder recibir sus amables respuestas. 

DEP Sr. Huerta. Desde hoy, es usted, si no lo era ya, ETERNO.


Último partido y última capitanía de Don Ángel Pérez Huerta 
en su dilatada carrera deportiva en las filas charras.
Fue el 20 de Junio de 1976 frente al Sporting de Lisboa en el Trofeo Ibérico de Badajoz.

FUENTES:
El Adelanto
La Gaceta Regional
Fotos Salvador

domingo, 30 de junio de 2019

Las sombras del Zamora: 1975 y 77, reivindicación legítima, MARCA. Insisto.

Todo empezó allá por mediados de los ochenta, cuando ya con mi uso de razón capaz de hacerme dudar sobre las cosas y en ese afán de releer los volúmenes de los libros de Gil Pérez cada verano, mis ojos me llevaron con insistencia a una página, la número 110 del segundo volumen, aquel que resumía la temporada 74-75.
En ella, se referenciaba en números y acompañada de una imagen clásica de la bibliografía unionista, el gran debut en 1ª de una defensa y un guardameta irrepetibles.


Imagen histórica de la defensa menos goleada de la 1ª división en la temporada 74-75, la del debut de la Unión en 1ª división.

Un equipo recién ascendido a primera división lograba ser el equipo menos goleado de la categoría al recibir únicamente 29 goles en las 34 jornadas disputadas.

Inconmensurable Jorge D'Alessandro en su debut en España en la portería, disputando además todos los partidos (34), junto a los Iglesias (34), Rezza (33), Lanchas (30), Huerta (29), Juanjo (18), Rodri (9), Bustillo (5), Aguirre Suárez (3)...

La pregunta entonces me surgió sencilla y mi padre, quién si no, fue el objetivo:
- Papá, con estos números: todos los partidos jugados y defensa menos goleada de 1ª ¿Cómo es posible que D'Alessandro, no ganase el trofeo Zamora aquella temporada?
- No lo sé muy bien, hijo. Creo recordar que fue por algo de las reglas del trofeo del diario MARCA.

Eran los 80, hablamos de años donde el acceso a la información era escasa, lógicamente con internet ni en proyecto, sólo uno podía apoyarse en referencias físicas de difícil acceso para un menor como era yo por aquel entonces, para explicar aquella polémica.

Guardado en mi memoria muchos años, y escrito en viejos folios hasta que empecé a escribir el Blog allá por 2010, en Febrero del año siguiente, 2011, di forma y letra, a una reivindicación que no sólo tuvo que ver con un trofeo Zamora como aquel de la 74-75 que os comentaba, sino también con el de la 76-77, como defendí en este texto del blog en aquellas fechas: Los Zamoras del 75 y 77. Reivindicación legítima.
A parte de en el anterior enlace, lo transcribo íntegro como sigue, aquí, para que ustedes se sitúen:

"En un equipo como la Unión, huérfano de títulos y trofeos importantes, reclamar algo que pudo ser y que debería ser nuestro es algo más que una simple anécdota.
Desde la temporada 58/59 el diario MARCA galardona con el Trofeo Zamora al portero menos goleado de primera división de cada temporada. La constante variación en la reglamentación de este torneo y la incongruente aplicación de unas reglas que se han modificado en momentos concretos, perjudicó sobremanera a la U.D.Salamanca y a su principal baluarte bajo los palos, Jorge D’Alessandro en dos ocasiones.

En la temporada 74-75, en la que Sadurní (portero del FC Barcelona) fue el ganador, las reglas imperantes para ganar el trofeo, en una liga de 18 equipos participantes, permitían acceder al título al portero que con menor cociente de goles encajados por partido, superara los 22 partidos jugados.
Sadurní con 24 partidos y 19 goles encajados (cociente 0,79) fue el ganador del Trofeo y Jorge D’Alessandro fue segundo, a pesar de realizar un pleno de partidos, 34 encuentros jugados y 29 goles encajados, lo que suponía un cociente de 0,85 goles encajados por partido.
Sadurní se convirtió así, en el portero que desde 1968 (liga de 16 equipos) ganaba el trofeo con menos partidos disputados (¡¡24!!)… ¡¡D'Alessandro jugó diez más!!
El diario MARCA por este motivo, entre otros, en la temporada 83-84 (temporada en la que todavía había 18 equipos en primera, como en la 74-75) decidió ampliar la necesidad de contabilizar al menos 28 encuentros para poder ganar el trofeo Zamora… de esta manera, si las reglas del 83, (más coherentes que las del 75), hubieran sido las vigentes en aquel entonces, Sadurní no hubiera alcanzado los 28 partidos computados y hubiera sido D’Alessandro con toda justicia el ganador de un trofeo, que hubiera alzado con un pleno de partidos disputados, ya que disputó todos los minutos de la liga.

Por otro lado, en la temporada 1976-77, Miguel Reina (portero del Atlético de Madrid en aquel entonces) fue el galardonado por el diario MARCA, con el trofeo Zamora.
Jorge D’Alessandro se quedó en segunda posición a una sola milésima del cancerbero rojiblanco.
Todo esto sucedió con las reglas del trofeo de 1977, las que estuvieron vigentes entre 1964 y 1983, en las que el portero campeón debía jugar al menos 22 partidos en la competición de liga, pero sin especificar nada de los minutos que debía cumplir en cada partido dicho guardameta, para computar ese partido como válido, a parte de no quedar claro, en caso de empate, qué cantidad de decimales eran necesarios para tal fin.
Así, Miguel Reina, defendiendo los colores del Atlético de Madrid en la 76-77 participó en 30 partidos (en 29 jugó los 90 minutos y en uno, sólo jugó 55) y encajó 29 goles. Así, según las reglas del momento el diario MARCA computó 30 partidos jugados y 29 goles encajados lo que suponía un cociente de 0,966 goles encajados por partido.
Del mismo modo esa misma temporada Jorge D’Alessandro participó en 31 partidos de los 34 totales, jugando los 31 de forma completa y encajando 30 goles. Así, según las reglas MARCA vigentes en el 77 sería un cociente de 0,967, por encajar 30 goles en 31 partidos computados.
Por esta diferencia tan ínfima perdió D’Alessandro el trofeo Zamora de aquella histórica temporada… 
Hoy MARCA en su reglamentación expone, reglamentación adaptada posteriormente al primer reglamento claro, el de 1983: 
"El ganador del trofeo será el portero que tenga el menor cociente, obtenido hasta la segunda cifra decimal (centésimas), resultante de dividir los goles recibidos en toda la liga (incluidos los de partidos no computables) entre el total de partidos computables. Entendiendo como partido computable, aquel en los que el guardameta juegue un mínimo de 60 minutos"

Así el diario reflexionando sobre sus propias reglas e intentando evitar posibles injusticias que se producirían si algún partido de los computados correspondiese a partidos incompletos con pocos minutos disputados por parte de algún guardameta, decidió, a partir de la temporada 83-84, considerar que sólo computarían como jugados, aquellos partidos en los que el cancerbero disputase como mínimo 60 minutos.
Esto, que empezó a aplicarse a partir de la temporada 83-84, no tuvo efecto retroactivo, porque si en 1977 las reglas hubieran sido las del 83 o las actuales… el nombre del Trofeo Zamora de la 76-77 hubiera sido otro.

Según estos cambios, en aquella 76-77 Miguel Reina sólo hubiera computado 29 partidos jugados, y no 30, pues en el último partido de liga sólo disputó 55 minutos, así que no contaría como válido al no alcanzar los 60 minutos, que se valoraban en la nueva norma; pero por contra sí sumaría en goles encajados los tres que recibió en aquel partido que por minutos no le hubiera computado.
Por tanto serían 29 goles encajados pero en 29 partidos computados y no 30, para Miguel Reina, que corresponderían a un cociente de 1 gol encajado por partido.
Por otra parte el cociente de Jorge D’Alessandro no se vería afectado por la nueva reglamentación pues el argentino disputó los 31 partidos computados completos y se quedaría en los 0,967 goles encajados por partido.
Siendo con la reglamentación del 83 el ganador del Trofeo Zamora de la 76-77. 
Para más inri no sólo alcanzaría el trofeo por esa vía de los partidos no computables, si no que aún obviando la misma, y si sólo nos fijamos en los decimales, el trofeo también debería ser suyo, pues según la nueva reglamentación de 1983, sobre el empate en el primer decimal, vencería por haber jugado más partidos que Don Miguel Reina. No lo digo yo, lo dice el propio diario Marca.

Dos trofeos Zamora, que hubieran sido charros, que hubieran ido a las vitrinas de Jorge D’Alessandro y por tanto a las vitrinas de la UD.Salamanca, y que las irregulares e injustas reglas del trofeo, en aquellos años, hicieron que no se premiase al portero que de verdad, por número de partidos, minutos y goles encajados; lo hubiera merecido, para ocupar así un doble hueco en el palmarés, al lado de guardametas memorables que sí lo tienen en sus vitrinas.

Reivindicación legítima y olvidada por parte del Unionismo… que desde este modesto blog rescato, abriendo debate y reivindicando a Jorge D’Alessandro como ganador o co-ganador en su defecto, del trofeo Zamora de las temporadas 74-75 y 76-77".

Así, de este modo, como os he transcrito hasta aquí, me manifestaba en Febrero de 2011, hace más de 8 años. 
También así, se manifestaban aficionados allá por 1975 en MARCA, con motivo del primer Zamora expuesto, no es algo nuevo, ya ven, y sería justo:


Recorte del diario MARCA del 30/5/1975

Hoy, tanto tiempo después sigo manifestando lo mismo y más si cabe, porque pienso que la ausencia de la Unión merece un cambió de intensidad en la propuesta, en la solicitud, y pasar de lo que en aquel momento, con la UDS todavía disputando partidos, fue una reivindicación romántica de un aficionado sobre la historia de un club que seguía peleando por logros deportivos; pasar hoy, a una reivindicación necesaria, histórica, justa, que siento debería ser tenida en cuenta por el prestigioso diario madrileño.
Simplemente por justicia moral, por lo que expliqué y explicaré a continuación, incluso llevándolo más allá, y que la consecución de esta reivindicación sirviera como recuerdo, como homenaje incomparable a un equipo, a una entidad que ya no volverá a jugar más, y suponer ambos títulos, en este momento, en el hoy, la inmortalidad en los registros históricos de la 1ª división de nuestro fútbol.

No se me ocurre además, mejor momento que en el año del 90 aniversario de la liga para hacerlo, MARCA.

Y puedo entender que una propuesta semejante, relativa a una modificación histórica, que no pide ni mucho menos "rearbitar" ni modificar los ganadores, sino sólo en justicia, ampliar los mismos... de inicio, reciba el silencio por respuesta, pero para eso están los números y una exhaustiva revisión de sus trofeos, para con argumentos y referencias históricas de hemeroteca, dejar claro que no es un capricho del que os escribe, sino una reivindicación de justicia moral lógica, y necesaria.


Recorte del Diario MARCA 7/2/1959 donde presenta el Trofeo Zamora.

Una vez revisados por el que os escribe todos los Trofeos Zamora, desde su creación (temporada 58-59), hasta 1983, año del primer reglamento completo publicado y clarificador del funcionamiento del mismo, podemos exponer sobre 4 puntos principales el siguiente análisis:

1)      Destacar la pobre e irregular estructura reglamentaria del trofeo Zamora hasta esa fecha (1983):

·         Entre las temporadas 1958-59 y 1970-71 (Ciclo A), se compite por él en ligas de 16 conjuntos, con la necesidad de jugar un mínimo de 15 partidos RECORTE 1 entre las temporadas 1958-59 y 1963-64, y un mínimo de 22 partidos RECORTE 2 entre las campañas 1964-65 y 1970-71, valorando para la victoria el coeficiente entre goles encajados y partidos jugados.
No se contemplan criterios de desempate con el cociente, ni hasta qué decimal del mismo valorar (no consta en el diario) y no hay necesidad de jugar un mínimo de minutos por encuentro para que este sea computado.

·         Entre las temporadas 1971-72 y 1986-87 (Ciclo B), se compite por él en ligas de 18 conjuntos, con la necesidad de jugar un mínimo de 22 partidos entre las temporadas 1971-72 y 1982-83, y un mínimo de 28 partidos entre las campañas 1983-84 y 1986-87, valorando para la victoria el coeficiente entre goles encajados y partidos jugados.
Se contemplan sólo desde la 1983-84 y por escrito en el diario RECORTE 3, criterios de desempate sobre el primer decimal del cociente y un mínimo de 60 minutos por partido para que este sea computable.


RECORTE 1: Diario MARCA. 7/2/1959

RECORTE 3: Diario MARCA. 7/5/1983

Sin referencia escrita en el diario y por deducción tras analizar los ganadores del Trofeo tras empate de coeficiente (hasta primera fracción decimal), anteriormente a 1983 y desde 1959, el diario MARCA parece que tomó como criterios de desempate, en caso de igualdad de cociente hasta la fracción decimal, el número de menos goles absolutos encajados por el guardameta para otorgar el trofeo al ganador.
Es decir, si dos guardametas igualaban en cociente hasta el primer decimal, ganaba el trofeo el que hubiera encajado menos goles absolutos.

Fueron los casos de los empates entre:
o   Rodri (0,60) y Abelardo (0,63) en la 70-71.
o   Reina (0,96) y D’Alessandro (0,96) en la 76-77.
o   Manzanedo (1,04), Amador (1,00), Arconada (1,05) y Urruti (1,06) en la 78-79.

Interpreto esto porque si en vez de este criterio, se hubiera tenido en cuenta un segundo decimal y no sólo el primero para el desempate, el ganador se hubiera modificado en uno de los casos, en favor de Amador (1,00) en la 78-79.
Por el contrario, sí parece que fue el segundo decimal el que otorgó el Zamora 82-83  a Agustín (0,75), en su empate con Castro (0,77) y Arconada (0,79)  en el primer decimal de la temporada 82-83, pues si sólo se hubiera tenido en cuenta este, Castro hubiera sido el vencedor al tener menor número absoluto de goles encajados (17), frente a los 22 y 27 de Agustín y Arconada respectivamente.

En resumen, no queda claro el empleo de los decimales hasta 1983, cosa que llama la atención y queda de manifiesto en las dudas sobre estos supuestos expuestos, en los que hubo tanta igualdad.

Con fecha 7 de Mayo de 1983RECORTE 3 y para entrar en vigor en la temporada 83-84, MARCA lo clarifica y acaba con esta duda, dándolo a conocer en las páginas de su diario en forma de reglamento RECORTE 3; quedando pues, para las ediciones anteriores hasta 1959, la duda del criterio de desempate decimal y teniendo que llegar a la deducción por mi parte, para intentar comprenderlo hasta esa fecha (Quizá MARCA hoy, pudiera aclararlo, sería interesante).

Años más tarde y con motivo de la última polémica acaecida en el Trofeo Zamora, aquella de 1993 en el que el trofeo fue otorgado a Ablanedo y Cañizares al empatar estos en los dos primeros decimales (0,83), MARCA confirmaba, como dedujimos antes, que las centésimas no habían sido un recurso para deshacer empates hasta aquel momento, (¿Salvo la 82-83?) expresándolo de la siguiente forma:
“Porque en MARCA no podemos ignorar que el uso de las centésimas no ha sido un recurso para resolver el empate en las décimas” RECORTE 4
A partir de esta polémica en la que se llegó a mirar la milésima; cabe destacar que MARCA hoy habla de llegar a valorar hasta la centésima inicialmente, algo que aparece en todas y cada una de las guías MARCA donde desde el año 2003 se expone el reglamento del Trofeo cada año, con algunas variaciones, como la de la centésima, sobre el de 1983 RECORTE 3.


RECORTE 4: Diario MARCA 22/6/1993

2)      Que el reglamento se modificó, en lo que se refiere al número de partidos mínimos a disputar por un guardameta y sí se dio a conocer por escrito en el diario, pero con la irregularidad de que lo hizo una vez iniciados cada uno de los ciclos, (Ciclo A de ligas de 16 conjuntos y ciclo B de ligas de 18 equipos) antes definidos, con lo que podemos exponer que:
·         Existió un agravio comparativo (se cambiaron las reglas a mitad de partida) con aquellos trofeos que tuvieron que ver con ligas, primero de 16 equipos (58-59 hasta 70-71) y luego de 18 conjuntos (71-72 hasta 86-87), en las que a mitad de dichos ciclos, se amplió la necesidad de cumplir con un mayor número de partidos para acceder al Trofeo, algo que ha demostrado ser más justo siempre, alterándose el equilibrio del reglamento con los ciclos ya comenzados y perjudicando a los guardametas participantes en las temporadas con menor número de partidos a computar de cada uno de los mismos, A y B:
  
Así en el ciclo A, de ligas de 16 equipos salió beneficiado el ganador de la edición 63-64, Vicente Train, portero del Real Madrid (15 partidos jugados y 10 goles encajados) y perjudicado Manuel Pazos, portero del  Elche, (25 partidos jugados y 21 encajados), si nos atenemos a que todas las temporadas del ciclo A deberían haber tenido un umbral mínimo de 22 encuentros disputados y no sólo parte de ellas, para así homogeneizar el reglamento de todo el ciclo.
Tal es así el caso, que el propio diario MARCA en edición del día 12 de Marzo del 67, revisando los Zamoras anteriores a esa fecha, y a raíz de la victoria en el Trofeo de Vicente en la temporada 63-64 habiendo sólo jugado el mínimo de 15 partidos estipulados (en aquel momento 15 era la mitad de jornadas de la liga, que era de 30 partidos), manifestaba y transcribo RECORTE 2, lo siguiente:
“En la temporada 63-64, Vicente, aunque batido muy pocas veces -10-, jugó sólo el mínimo de los partidos exigidos, es decir, quince. Planteóse el problema del valor relativo del cociente goles-partidos. ¿Qué valía más? Diez goles en quince encuentros o, pongamos por caso, ¿doce goles en veinte? Fue entonces cuando con acertado criterio valorizador del concepto regularidad, el jurado modificó las condiciones del trofeo, en el sentido de exigir un mínimo, no de quince, sino de veintidós partidos jugados. Esto es, redondeando, las tres cuartas partes de la liga”. RECORTE 2 
Pero no se aplicó, injustamente, con carácter retroactivo.


RECORTE 2: Diario MARCA 12/3/1967

Del mismo modo y años más tarde, en el ciclo B, en el que con ligas de 18 conjuntos se debía jugar un mínimo de 22 partidos entre 1971-72 y 1982-83, pasándose a 28 partidos sólo entre 1983-84 y 1986-87, salieron beneficiados los ganadores de las ediciones 74-75 y 78-79, Sadurní y Manzanedo respectivamente, al disputar 24 partidos computables ambos, en detrimento de los 34 y 29 que disputaron D’Alessandro y Amador, si nos atenemos a que todas las temporadas del ciclo B, para ser justos, deberían haber tenido un umbral mínimo de 28 encuentros disputados y no sólo una parte de ellas.
Polémica llevada a páginas del diario MARCA en palabras de Reina, cuando en la edición del 27 de Enero de 1973, ya reflexionaba sobre la necesidad de subir el listón de encuentros mínimos a computar, al haberse ampliado la liga a 18 equipos un año y medio antes, e incluso hablaba de premiar a aquellos que hicieran un pleno de participaciones. Esta modificación no se hizo efectiva en aquellas fechas que pedía Reina, sino 10 años después. Así lo expresaba RECORTE 5:
“Considero que MARCA debe ampliar a veinticuatro o veinticinco el número de encuentros indispensables para conseguir alcanzarlo, desde el momento en que la Liga ha sido ampliada en cuatro partidos desde la pasada temporada. Por otro lado, me parece que lo justo sería cotizar el número máximo de encuentros, ya que al limitar en veintidós o veinticuatro puede producirse engañosamente por el cociente el ganador, en perjuicio de porteros que hayan disputado los treinta y cuatro partidos”. RECORTE 5


RECORTE 5: Diario MARCA 27/1/73

3)      Que también es reseñable la injusticia reglamentaria de no haber filtrado por la cantidad de minutos jugados los partidos computables de cada uno de los porteros hasta 1983.
Desde 1959 hasta ese año cualquier participación de algún minuto en cualquier partido sumaba como partido válido, con el agravio comparativo para todos aquellos guardametas que entre 1959 y 1983, habían jugado la mayoría de los minutos en sus partidos.
Así y a pesar de esta circunstancia, si revisamos todos los trofeos desde 1959 a 1983, momento de instauración de la norma RECORTE 3, sólo un guardameta fue perjudicado por ello:
Jorge D’Alessandro en su subcampoenato con Reina de la 76-77, en el que disputando 31 partidos y encajando 30 goles, hubiera mejorado en coeficiente al cordobés que encajó 29 en 29 partidos computables, y no en 30 partidos computados sin límite de minutos jugados como se hizo según la reglamentación vigente de MARCA en aquella edición.

4)      Y última: Puede ser lógico, a bote pronto, entender que lo pasado, pasado está y que el reglamento fue el que regía en cada temporada antes de iniciarse la misma.
Pero para rebatir esta posición inicial de MARCA, se debe recordar la existencia de dos temporadas sin posibilidad de deducción "reglamentaria" ni lógica alguna, en lo que tiene que ver con la consecución de uno de sus trofeos.
Temporadas que ponen en duda esa imposibilidad de modificación desde el hoy y que ponen en duda ese hermetismo del no poder hacer justicia hacia el pasado con reivindicaciones en el presente. 
Reivindicaciones justas, que se exponen en este texto, ya que en estos dos ejemplos se pone a las claras que la dirección de MARCA, sí lo creyó conveniente en otros momentos.
Hablamos de las dos únicas temporadas en las que previas a 1983, hay dos vencedores del  trofeo sin existir un empate entre ellos. ¿Por qué?, ¿Cómo se explica MARCA?...
En las mismas, MARCA, decide por cuenta de su dirección “modificar” el reglamento para otorgar uno de los trofeos:

·         Temporada 1970-71: 
MARCA otorga dos Zamoras, uno a Rodri, portero del At. de Madrid y otro a Abelardo guardameta del Valencia CF.
Fue una temporada en 1ª división de 16 equipos, con necesidad para los guardametas de participar en un mínimo de 22 encuentros.
Al final de los mismos, Rodri sumó 17 goles encajados en 28 encuentros, lo que resultó un cociente de 0,6071; por otro lado Abelardo sumó 19 goles encajados en 30 partidos disputados, resultando su cociente de 0,6333.
El ganador debería ser únicamente Rodri por coeficiente de primer decimal mas el hecho de haber sido el menos goleado en cifras absolutas, si sólo se tuvo en cuenta la primera fracción decimal.
MARCA, en la edición del 19 de Abril de 1971, justifica los dos trofeos de este modo RECORTE 6:
“En la meta como en el Pichichi, también se da esta circunstancia y tenemos dos vencedores: Abelardo, que ha jugado los 30 partidos y ha hecho posible, que el Valencia fuera, entre todos, el equipo menos goleado (19), y Rodri, que ha sido el que ha conseguido mejor promedio (0,607 por partido), pues en 28 actuaciones sólo recibió 17 tantos”.


RECORTE 6: Extraído del Diario MARCA del 19/4/1971

Es decir, Abelardo, fuera del reglamento, es premiado con el Zamora por completar la totalidad de encuentros de la liga (30) y ser el guardameta del equipo menos goleado de la temporada (19) RECORTE 6.
Desde 1959 hasta hoy, sólo dos guardametas han conseguido jugar la totalidad de encuentros disputados en una temporada formando parte del equipo menos goleado en solitario de la liga de 1ª división y no ser trofeo Zamora por coeficiente:
El primero fue Abelardo, del Valencia CF y MARCA, se lo dio... el segundo fue Don Jorge D’Alessandro en la 74-75, y el argentino no obtuvo galardón. ¿Es esta suficiente razón de peso, MARCA?...

·      Temporada 72-73: 
Marca otorga dos Zamoras, uno a Reina portero del F.C. Barcelona y otro a García Remón guardameta del Real Madrid.
Temporada en 1ª división de 18 equipos, con necesidad para los guardametas de participar en un mínimo de 22 encuentros.
Al final de los mismos Reina suma 21 goles encajados en 34 encuentros, lo que resulta un cociente de 0,6176; por otro lado García Remón suma 20 goles encajados en 27 partidos disputados, resultando su cociente de 0,7407.
Como dicen los números, más de una décima de diferencia, el ganador debería ser únicamente Reina por coeficiente, no habría ni remota posibilidad de empate pero...
Sorprendentemente MARCA, en la edición del 21 de Mayo de 1973 RECORTE 7, justifica los dos trofeos Zamora de este modo:
“Dentro del requisito que preside el Trofeo Zamora de un mínimo de veintidós encuentros jugados, se pretende premiar al portero menos goleado y, en consecuencia, al que obtenga mejor promedio gol-partido. Reina, el guardameta del Barcelona, ha actuado en todos los partidos de la temporada (34) y ha encajado veintiún goles. Su marca se ve superada por García Remón, del Real Madrid, con un total de veinte goles. Pero el madridista ha actuado en 27.
El promedio del cancerbero azulgrana es de 0,61 goles por partido y el del guardameta blanco de 0,74, notablemente inferior. Así, pues, el Trofeo Zamora 1973 es para Reina y para García Remón como premio al mejor promedio y al mínimo de tantos”.


RECORTE 7: 21/5/1973 extraído del diario MARCA

Por si no fuera suficiente, para justificar este Trofeo Zamora fuera del reglamento a García Remón, el 24 de Mayo de 1973 RECORTE 8, tres días después del anterior texto, en entrevista a toda página al guardameta blanco, MARCA hace la siguiente entradilla a la misma:
“El Trofeo Ricardo Zamora que premia todos los años (y ya desde hace bastantes) la actuación en la temporada liguera del portero menos goleado, ha tenido en la actual dos merecidos vencedores.
Si el barcelonista Reina, jugando todos los partidos de la temporada (34) ha encajado  veintiún goles, lo que representa un promedio de 0,61 tantos por encuentro, el madridista García Remón, no le ha andado a la zaga, pues tras haber Jugado, eso sí, siete partidos menos —27—, le ha superado en esa mejor minoría —valga la redundancia—de goles encajados, al recibir en ellos, sólo veinte. Su promedio desde luego  -0’74 tantos por encuentro— es ya netamente inferior al de su rival, pero el hecho real es que durante su estancia bajo los palos en la Liga ya finalizada, una ocasión menos que su colega tuvo que recoger el balón desde el fondo de la portería”.


RECORTE 8: Diario MARCA 24/5/1973

En fin, así, y sí, han leído bien, en 1973, MARCA se salta su reglamento y obvia toda una historia desde 1959 de coeficientes como valoradores justos de su propio trofeo. 
Si como en esta temporada, en el resto se hubieran ampliado trofeos al menos goleado en cifras absolutas, sin tener en cuenta al cociente, la lista se ampliaría mucho y lógicamente perdería su sentido de premiar la regularidad, que es el fin en esencia del mismo trofeo.
¿Por qué se hizo en este caso, MARCA?

Si la excusa para no actualizar a ganadores, como se reivindica desde aquí hoy, es la imposibilidad de modificación de unas reglas de otro tiempo aplicadas en su momento, aquí queda claro que en 1971 y 1973 se las saltaron. No hay excusa, MARCA.

Buceando un poco más e intentando encontrar alguna explicación mejor del propio periódico en sus páginas sobre estos dobles títulos fuera del reglamento, uno llega a encontrar frases tan "curiosas" como la del 22 de Abril de 1985, cuando MARCA alude a su palmarés, y en concreto al doblete de la temporada 70-71 como RECORTE 9:
“Antiguamente se daban dos premios si era necesario. Uno al guardameta menos goleado y otro al mejor cociente.”
Curiosamente, algo que hace referencia a la temporada 70-71, cuando esa no fue la razón del Zamora a Abelardo, como hemos visto, sino la razón del Trofeo 72-73 de García Remón que ni siquiera aparece reflejado. Parece que MARCA, en ocasiones, no ha tenido claro ni la razón de sus propios ganadores.


RECORTE 9: Extraído del MARCA del día 22/4/1985

Pues eso, parafraseando a MARCA y casi concluyendo: "Háganlo necesario otra vez".

CONCLUSIONES FINALES:


Si desde la temporada 1958-59, primera edición del trofeo, las temporadas de 16 equipos hubieran exigido todas un mínimo de 22 partidos disputados y las temporadas de 18 equipos hubieran exigido todas un mínimo de 28 partidos disputados, habría de ampliarse los ganadores en estos casos exclusivamente:

·         63-64: Vicente y Pazos.
·         74-75: Sadurní y D’Alessandro.
·         78-79: Manzanedo y Amador.

Si desde la temporada 1958-59, primera edición del trofeo, se hubiera establecido el requisito de ser únicamente computables los partidos de cada guardameta donde hubiera jugado un mínimo de 60 minutos, habría de ampliarse los ganadores en estos casos exclusivamente:
·         76-77: Reina y D’Alessandro.

No es necesario rearbitrar la historia, no se trata de cambiar ni sustituir ganadores, sino de ampliar, ya se hizo en más ocasiones y la dirección de MARCA puede y debe hacerlo.
Tal y como se refleja en el amplio texto, no sólo por la homogeinización de criterios reglamentarios justos, sino en el caso de Don Jorge D'Alessandro también porque se entregaron trofeos Zamora fuera del reglamento, como en la 70-71, a criterio de la propia dirección de MARCA, en similares circunstancias a las realizadas por el portero argentino en la 74-75.

Caricatura de Argi Ruano de la defensa menos goleada de la liga de la temporada 74-75

Quizá sea un grito en el desierto. Quizá sea sólo el reclamo loco de un aficionado huérfano de su club de fútbol y enamorado de su historia... pero aquí os lo dejo, espero que algún día, ojalá pronto, el que sea, MARCA reconozca a Jorge D'Alessandro y a aquel equipo irrepetible como ganadores de dos trofeos que colmarían, seis años después de su desaparición, mi vida y su historia.



FUENTES:
Diario Marca.
Fotografía de Agustín Vega
Caricatura Argi Ruano

lunes, 18 de febrero de 2019

Promoción fallida en tres asaltos en 1965: El germen de una generación histórica de salmantinos.

El Racing de Ferrol celebra uno de los goles que en el estadio de Riazor  eliminaría a la U.D.Salamanca 
de la promoción de ascenso a 2ª división de 1965, tras tres inolvidables partidos.

Una vez consumado el descenso a 3ª en 1964, que puso punto y final a un decenio histórico; aquel que albergó los dos únicos títulos de aficionados del club; tocaba coger impulso para volver a levantarse y como en muchos tramos de su desaparecida historia (aunque tristemente, no siempre) la Unión tuvo que mirar a casa y tras la marcha de históricos como Neme, Abilio, Eloy, Saro u Olabarrieta... dar paso a una generación que alimentó de logros regionales el palmarés charro hasta el ascenso a segunda de 1969 (VER) y en la que frustrados en una primera promoción histórica frente al Racing de Ferrol en el 65, se hicieron habituales en muchos de los onces del siguiente quinquenio y algunos más, enlazando incluso con el flamante Estadio Helmántico algunos de ellos.
Fueron los Pedraza, Huerta, Fernando, Manolo, Pollo, Salazar, Miri, Argi, Octavio... etc; junto al incombustible cancerbero Miguelín (VER) que cubrió ambas etapas y que se retiró un año después.

La temporada de enlace, de transición, fue la lejana 64-65 en la que la Unión militó en el grupo XIII de la 3ª división; concluyendo como líder la temporada regular por encima del C.D.Béjar (que también disputó la promoción), para emparejarse, a la conclusión de la misma, en una primera ronda de promoción de ascenso frente al Racing de Ferrol; que a la postre, aunque fallida, resultó apasionante.
Un hombre de la casa como Eusebio Fuentes; no reconocido, pienso, como otros tantos, por el club en vida; sirvió de hilo conductor con la cantera charra para este proyecto; y canterano y fundador del histórico C.D.Salmantino como él fue, apostó tras el cese del titular, el Sr. Ortúzar a mitad de campaña, por futbolistas salmantinos casi en su totalidad; para estar a punto de alcanzar de nuevo la segunda división, al primer intento con aquella generación histórica.
Tal es así que en la promoción que nos ocupa, llegaron a ocupar el once titular hasta diez jugadores "de la casa", nacidos o criados en Salamanca, para afrontar todo un reto como un ascenso a 2ª división... pocas veces en la historia de la Unión se igualó este hecho.

Recorte extraído de prensa nacional donde se ensalzaba el campeonato de la Unión Deportiva Salamanca antes de la promoción a disputar. Entrevista incluida a Fuentes. Con crítica incluida a la exigente afición charra.

Partido de ida en el Calvario finalizado 2-2 y partido de vuelta en el desaparecido "Manuel Rivera" ferrolano, también concluido en empate (foto de aquel histórico once bajo estas líneas con diez "charros" titulares), que dejaron paso a un trepidante encuentro de desempate en el mismísimo Riazor dos días después (25/5/65), en el que los unionistas cayeron derrotados por 3-2, siendo finalmente eliminados.

Once presentado por la Unión el 23/5/65 en Ferrol; estadio "Manuel Rivera": De pie de izq. a dcha: Calvo, Pedraza, Huerta, Fernando, Manolo, Pollo y Miguel. Agachados de izq. a dcha: Eusebio Fuentes, Argi, Salazar, Octavio, Laucirica y Miri.

Vista atrás hacia un pasado, el de nuestra Unión desaparecida y aquella generación "salmantina" inolvidable, que capitaneados por un Huerta como miembro más reconocido (¡Fuerza capitán!), unió eso tan lejano hoy en la supercomercialización del fútbol, como siempre fue el arraigo de unos jugadores y su origen, con el club de su propia tierra.
Hay algún ejemplo más a lo largo de la historia; pero este de 1965 es sin duda el último, generacionalmente hablando, de la historia de la U.D.Salamanca, en el que se unió, casi en la totalidad de un once tras otro, el blanco, el negro, la encina, el balón y el origen en el carnet de identidad de los que jugaban y de los miles que los observaban cada domingo desde las gradas.
No los olvidemos, ellos fueron, son, la esencia de la desaparecida y añorada Unión Deportiva Salamanca. 

Un Riazor con más de 20.000 personas según las crónicas, vio caer a la Unión, en aquel histórico partido de desempate.


Primer partido:
Campo del Calvario: U.D.Salamanca- 2 (Pollo y Octavio) - Racing de Ferrol- 2 (Lamelo y Roberto): 
Por la Unión formaron: Miguel; Pedraza, Huerta, Fernando; Manolín, Lozano; Polo, Salazar, Octavio, Pollo y Miri.

Segundo partido: 
Estadio Manuel Rivera: Racing de Ferrol- 1 (Plata) - U.D.Salamanca- 1 (Octavio) : 
Por la Unión formaron: Miguel; Pedraza, Huerta, Fernando; Manolo, Pollo, Miri, Argi, Salazar, Octavio y Laucirica.

Tercer partido: 
Estadio de Riazor: Racing de Ferrol- 3  (Lamelo, Crispi y Ledo) - U.D.Salamanca-2 (Salazar) : 
Por la Unión formaron: Miguel; Pedraza, Huerta, Fernando; Manolín, Pollo; Argi, Salazar, Octavio, Laucirica y Miri.


Gracias a la cuenta @museoRCF1919 por la magnífica foto principal que ilustra el texto.