...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...
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viernes, 27 de marzo de 2015

Grada central

La primera vez que mis huesos dieron por largo tiempo con una tierra que no era Salamanca; fue allá por el inicio de este siglo. Valencia fue el destino.
Perder la posibilidad de poder ir habitualmente al estadio Helmántico cada quince días, como había hecho desde principio de los 80, se hizo complicado durante muchos meses; durante varios años; por lo que ese gusanillo del olor a faria, gritos a destiempo, clamores, goles y tertulias futbolísticas de estadio de forma habitual, los eché, por desgracia, en falta y mucho.

No quedaba por tanto más remedio, con el fin de encontrar sensaciones que mantuvieran vivo el rescoldo, de ese fútbol de estadio lejos de casa, que buscar y encontrar la posibilidad de visitar, menos de lo que hubiera deseado, pero con alguna regularidad, el campo de Mestalla.
Destino complicado aquel para lograr una localidad asequible y con visión adecuada para lo que era mi deseo, pues con la base de aquel que se crió en las gradas de un estadio de 20.000 espectadores donde la fila más alta no alcanza la mitad siquiera de alguno de estos descomunales recintos, no todas las alturas me satisfacían como espectador acostumbrado a recintos pequeños.

La fortuna, y el hecho de ir solo; (difícil el encontrar dos huecos juntos en un estadio cubierto de abonados) me brindaron la posibilidad de ir con cierta frecuencia a la Grada central de aquel estadio; donde el fútbol se veía de maravilla; aunque siempre con esa necesidad de mirar levemente hacia abajo; algo nunca experimentado antes, desde mis diferentes localidades de socio en el Helmántico.

Sólo me faltó la guinda: Haber tenido la oportunidad de ver desde allí a la U.D.Salamanca.
Pero desgraciadamente, mis 4 años en Valencia coincidieron con aquel eterno pasar por 2ª división del equipo charro; por lo que nunca se brindó la posibilidad de visitar aquel recinto para animar a la blanquinegra.

Hace meses y gracias a Don Paco Lloret, referente en el conocimiento de la historia de ese transatlántico que es el Valencia C.F y su Mestalla, descubrí esta espectacular imagen; que me permitió, ahora sí y como hubiera deseado en aquellos años, unir a la Unión, con el Valencia y con la Grada central de Mestalla, todo en una instantánea.
Sé que faltaba yo; sentado en el sector 17, en la central, pero en ese ejercicio de añoranza, imaginación y recuerdos en los que se ha convertido mi unionismo desde hace casi dos años; mirando el balón de la imagen; me sentí allí; como aquellas tardes, sentado sobre ese faldón del valencianismo con forma de Grada central, con mis ojos por encima del juego y viendo ese esférico que atrapaba Antonio sobre la cabeza de Fernando Morena, allá por 1980...


FUENTES:
Gracias a D.Paco Lloret por la maravillosa imagen de esta entrada.

domingo, 30 de noviembre de 2014

La conquista de Mestalla


Para un equipo modesto que a lo largo de su andadura en la historia del balompié no se codea con la posibilidad de alcanzar títulos como máximo logro; aquellas victorias conseguidas en templos del fútbol ante los titulares del terreno visitado; llegan a asemejarse, sin duda, a esos trofeos inalcanzables; con la única salvedad de que ninguna Copa plateada las recordará si buscamos en las vitrinas de su historia años más tarde...

Cuando la historia de la Unión alcanzó el 30 de Noviembre de hace hoy 17 años; revisando los 25 equipos que encabezaban la clasificación histórica de temporadas en primera división en aquel momento... sólo San Mamés, Atocha/Anoeta, el Camp Nou, el Rico Pérez  y el histórico Mestalla, quedaban en aquel entonces huérfanos de victorias unionistas frente a los primeros equipos de cada uno de los estadios.

Hoy en este presente asolado; la vista atrás nos permite ver que también el Camp Nou se borró meses después de la lista; manteniéndose para la posteridad los feudos de Athletic Club, Real Sociedad y Hércules; en ese barbecho eterno del que no vencerá jamás allí ya que ni siquiera volverá a pisarlos.

Aquella tarde de domingo, la de la conquista de Mestalla, fue de aquellas que no se olvidan facilmente, la oportunidad del famoso "Pago Por Visión", que se estrenaba aquella jornada y que permitió ver en directo el choque en toda Salamanca; acrecentó la pasión sobre una victoria para un aficionado como yo; poco acostumbrado a ver a su equipo en la pequeña pantalla en primera división.
Un modesto bar de mi barrio; el del Oeste; lleno, varios refrescos y una máquina tragaperras que me sirvió de apoyo durante todo el partido; fueron mis compañeros de júbilo al vivir a mi lado la conquista de aquel templo durante tantos años inalcanzable...




La Unión, que marcó un punto de inflexión en su trayectoria en aquel campeonato 97-98 tras aquel encuentro; formó inicialmente con Stelea, Pavlicic, Corino, Loren, Iturrino, Paulo Torres, Edu Alonso, Taira, Giovanella, Vellisca y Pauleta; y venció con mucho sufrimiento a un Valencia C.F entrenado por Claudio Ranieri que formó inicialmente con Zubizarreta, Anglomá, Djukic, Cáceres, Carboni, Mendieta, Del Solar, Morigi, "Burrito" Ortega, Claudio López y Vlaovic.
Un fantástico remate de cabeza de Pauleta a centro de Paulo Torres en la segunda parte sirvió para decantar y hacer explotar a Mestalla (el Valencia caía a puestos de descenso tras aquel resultado); lo que provocó la dimisión y por tanto el final de la trayectoria como presidente de la entidad valenciana de Paco Roig.



Gracias a la maravillosa recopilación que realiza la web ciberche.net sobre la historia del Valencia C.F, podemos disfrutar de un resumen de Canal + de aquel histórico 30 de Noviembre de 1997 del que hoy se cumplen 17 años:



FUENTES:
La Gaceta Regional de Salamanca
Gracias a Roberto Hernández @Roberfuturauto por la imagen del once de aquel partido.

viernes, 6 de enero de 2012

El 10 de Kempes

Nunca tuve un físico y unas cualidades suficientes para soñar en ganarme la vida jugando al fútbol, por lo que nunca aspiré, ni mucho menos, a poder compartir espacios y sensaciones futbolísticas cercanas, con cualquiera de aquellos jugadores que vi jugar y seguí cada fin de semana en radio, TV o campo de juego, o con otros muchos que cuando yo nací ya se habían retirado o estaban pensando en hacerlo.
Pero fue hace ya algunos años, recién llegado a la capital del Turia, y en una de aquellas soleadas tardes de finales del otoño valenciano; cuando después de bajar del 71 en la Avenida de Blasco Ibáñez con mi carpeta bajo el brazo camino de las clases del doctorado, me ocurrió algo inesperado, que aún recuerdo.
Reconozco que aunque enamorado de la Unión, del fútbol y de su historia en general, nunca fui especialmente mitómano; pero cruzarme aquella tarde, allí, con todo un Mario Alberto Kempes, a 300 metros del todopoderoso Mestalla que podía otear a mi espalda con el rabillo del ojo desde aquella parada de autobús; supuso algo emocionante.
Siempre dudas al principio, ¿es?, ¿no es?...pero sí era.
Desgraciadamente, nunca pude verlo jugar en directo, pero las imágenes volaron en mi cabeza desde que lo divisé varios metros por delante de mí acercándose; hasta que lo perdí de vista a mi espalda…pasaron sólo unos cuantos segundos, segundos, que hoy recuerdo en este blog como aquellos, pocos, que pasé al lado de Mario Alberto Kempes.
Por un momento, durante aquel fugaz encuentro, me imaginé en la piel de otros que sí estuvieron cerca de Kempes  y en las sensaciones que ellos sí vivieron sobre un terreno de juego tan lejanas para el aficionado común…y pensé que Jongbloed, Haan y Krol estuvieron así de cerca de él, en la final del 78; cuando se lanzaron a sus pies en el Monumental y no pudieron pararle; o en lo cerca que estuvieron Del Bosque, Benito, Isidro o San José; que no consiguieron evitar sus goles en la mítica final de Copa del 79… también pensé que era ese mismo hombre el que corrió alrededor de la portería con los brazos abiertos, ante 100.000, envuelto en papeles recortados para celebrar el segundo gol en la prórroga de su mundial, perseguido por una nube blanquiceleste de jugadores, y también pensé en Pat Jennings que lo tuvo a esa misma distancia después de detenerle aquel penalty en la final de la Recopa del 80…o en los 116 goles que anotó en primera división con el Valencia CF, o en que fue pichichi 2 veces…sí, era ese mismo hombre que pasaba a mi lado.
 Y recordé que “el matador” también anotó un gol en el Helmántico y que se convirtió en nuestra bestia negra particular anotando 6 goles en los 6 partidos en que nos enfrentamos a él en el estadio de la avenida de Suecia…; y aunque de chico me enseñaron que no es de buena educación girarse a mirar en plena calle, no pude evitar darme la vuelta a su paso y quedarme parado siguiéndole con la mirada mientras se alejaba calle abajo, y me vino a la memoria aquella imagen que había visto días atrás en la tienda oficial del Valencia CF, en la calle Pintor Sorolla, mientras ojeaba curioso el libro del 90 aniversario del equipo che, y pensé en Bustillo, y en su mirada en aquella fotografía en la que seguía con sus ojos la celebración de Mario Kempes tras aquel gol que le marcó a la Unión en los 70; la misma mirada que yo fijé en la espalda del mito argentino aquella tarde, al girarme, imaginando que aquel hombre, igual que en la foto, levantaría los brazos camino de las verjas del fondo de Mestalla y que en su espalda aparecería un 10, el mismo 10, de aquellos que iban cosidos, que vio Bustillo aquella noche en el estadio mientras Kempes se alejaba acercándose a su público con los brazos arriba y el mismo que imaginé ver yo, vestido de corto junto a los jugadores de la UDS de la imagen, con la camiseta roja y el escudo de la Unión cosido al pecho, de pie, absorto, en las proximidades del añejo Mestalla que rugió en mi mente por el gol de Kempes, en el silencio de aquella tarde de hace ya unos años y que por unos segundos me hizo sentir parte de la leyenda, que fue compartir un instante de mi vida con un inmortal del fútbol mundial.
Foto extraida del libro del 90 Aniversario del Valencia CF

Mario Alberto Kempes Chiodi (Bell Ville - Argentina  1954), jugó en el Valencia CF entre 1976 y 1981, y entre 1982 y 1984 (7 temporadas) y aunque se le relaciona clásicamente con el 10, dorsal que heredó Maradona posteriormente en la selección argentina; en sus inicios en el club valenciano vistió el 9 habitualmente.
En Mestalla se enfrentó a la UD Salamanca en seis ocasiones, anotando seis goles:
76-77 VALENCIA – UDS 0-0
77-78 VALENCIA – UDS 3-1 Valdés y Kempes (2) 1 (p)
78-79 VALENCIA – UDS 0-0
79-80 VALENCIA – UDS 2-2 Kempes y Bonhof
80-81 VALENCIA – UDS 3-0 Saura y Kempes (2) 1 (p)
82-83 VALENCIA – UDS 4-1 Kempes, Solsona, Idígoras y Roberto