...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...
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lunes, 27 de abril de 2020

La leyenda del "Honved chico": Adiós Sr. Blanco.


Si uno vuelve la mirada al conjunto de la historia de la Unión Deportiva Salamanca buscando brillos deslumbrantes, destaca sobremanera la década incluida entre los años 70 y 80 en la que se disfrutaron los quilates del oro de la 1ª división de nuestro fútbol, pero si uno es más profundo en su análisis y no se queda sólo con el relumbrón de lo evidente, es de recibo aproximar a aquel periodo, el quinquenio entre 1955 y 1960 en el que la ciudad disfrutó de uno de los mejores juegos que se vieron en estas tierras.

Fueron años de identificación plena de la ciudad con el equipo, con su juego, al que hay que sumarle el mérito, para su transcendencia histórica; de haber logrado en aquel periodo dos títulos nacionales para el palmarés unionista (los únicos colectivos de su historia) y hacerlo con un conjunto basado en la cantera salmantina y jugadores en su mayoría nacidos en la capital.

Había leído mucho sobre ellos, sobre su juego, pero hace pocos meses, en ese gran podcast de Unionistas CF llamado "Sonido 23", donde se recuerdan en cada emisión pasajes del pasado de mi añorado club desaparecido como homenaje, se le dio la definición más maravillosa que había escuchado nunca sobre ellos: "Nos llamaban el "Honved chico"...

El autor de aquella expresión que sonó como oro literario para escribir sobre ello en algún momento del Blog y que ha precipitado, desgraciadamente, este texto, era Juan José Blanco, leyenda de aquel conjunto, que falleció tristemente hace ocho días...



En tiempos en que primaban las construcciones tácticas con formaciones de 5 hombres en la parte ofensiva, con dos extremos, dos interiores y un punta, el Honved Húngaro enamoró al mundo con su fútbol alegre de ataque, con los Puskas, Czibor, Kocsis, Budai y Machos; fueron eje capital de la selección que perdió el mundial del 54 y visitaron España en 1956 donde enamoraron con su despliegue de calidad sin igual, dejando su poso en la memoria futbolística colectiva del país.

Hablar de Hungría en general en aquellos 50, del Honved en particular, era hablar de calidad, era hablar de fútbol ofensivo, era hablar de goles... por lo que cualquier comparación, por ambiciosa que pudiera parecer con los magiares, significaba un halago incomparable.

Lejos del centro de Europa y su fútbol, en el balompié "chico" de la modesta Salamanca, tras el fracaso que supuso el descenso a 3ª división en 1954 después de haber rozado el ascenso a 1ª en 1951, una lavada de cara profunda a nivel de cuerpo técnico y jugadores de la primera plantilla, engancharon a la ciudad como pocas veces se había visto.
Manuel Soler en la dirección técnica y el fichaje progresivo de jóvenes valores de los colegios religiosos salmantinos ojeados por Juanito Pablos en su mayoría, dieron con esa "tecla" que en el mundo del fútbol, tanto cuesta.
Primero Toni, Blanco y Abilio en el 54 y progresivamente los Miguel, Hernández, Eloy, Barrado, Maxi.. etc fueron conformando un equipo que en la media y en la delantera, se convirtió en leyenda.
Un medio campo que mezclaba la organización con la contención de Toni y Hernández respectivamente de manera ejemplar, la velocidad y el disparo por la derecha de Blanco, la calidad de Eloy y Maxi, omnipresentes ambos en las zonas ofensivas desde izquierda y derecha y los goles de dos "monstruos" como fueron Barrado y Abilio, merecen ser puestos en valor y no ser olvidados.

Seis temporadas consecutivas punteros en 3ª división hasta el añorado ascenso a 2ª en Mendizorroza en 1960 dejaron por los campos de la región y el resto de España en las innumerables promociones y las tres finales consecutivas del campeonato de Aficionados en 1957, 1958 y 1959, en los que se lograron dos títulos, ese poso de calidad, de ese fútbol combinativo, ofensivo y goleador, que mereció tal apodo...


Seis canteranos en una alineación titular en 2ª división en la temporada 60-61: Hernández y Miguel de pie y agachados de izquierda a derecha Blanco, Abilio, Eloy y Maxi.

Abanderado de aquellos años irrepetibles, Blanco llegó a la Unión procedente de los campos de los Padres Maristas y militó en la Unión hasta 1961 siendo capitán del equipo en 2ª división antes de su retirada; único jugador junto con Hernández y Toni, que jugó como titular las tres finales de aficionados, fue el máximo goleador de aquella generación si nos ceñimos a los partidos del campeonato nacional de liga y de las distintas promociones.

Diestro y veloz, inició sus primeras dos temporadas más cerca del arco, en la punta de ataque con Abilio, pero la llegada de Barrado primero y Maxi posteriormente lo ubicaron definitivamente en el extremo derecho, incluso con gran recorrido, precursor de ese carrilero largo que cotiza tanto en la actualidad.
De potente disparo, los goles desde el perfil diestro buscando los balones en profundidad de sus compañeros, fueron su seña de identidad todos sus años de fútbol; fiel a la camiseta de la Unión Deportiva Salamanca con la que se retiró en 1961 como capitán de aquella generación irrepetible de jugadores locales, que hicieron disfrutar a Salamanca a lo largo seis, siete años maravillosos.
Integrante indispensable de aquella línea de 5 ofensiva aquellos años, compartió alineaciones en ella con Abilio, Eloy, Maxi y Barrado con mayor frecuencia que con el resto,  línea a la que también accedieron jugadores como Fuentes, Sánchez, Rodilla, Morollón, Saracíbar, Pineda y que dejaron huella todos ellos, por una forma de tratar el balón y un ritmo de juego envidiables para la época.


Blanco, Eloy, Maxi, Rodilla y Barrado forman la W de ataque en el partido de ida frente al 
Deportivo Alavés que nos llevó a 2ª en la promoción en 1960.

Adiós Sr. Blanco, adiós al vértice derecho de esa uve doble del "Honved chico", como usted nos descubrió que les llamaban... no me cabe duda, que ya estará corriendo esa banda de tribuna del Calvario allí arriba en el cielo, en pos de balones puestos de primera al espacio por Abilio...

Los años pasan y cual apisonadora se llevan generación tras generación a los integrantes de nuestra historia y me invade la pena, sirva este modesto texto como homenaje a usted Don Juan José... gigante ineludible de mi añorada Unión Deportiva Salamanca.
Gran futbolista, sensacional persona, último capitán de aquel "Honved charro" y su leyenda. DEP


En recuerdo de Don Juan José Blanco Martín 
(Salamanca 17-5-1936 / Salamanca 19-4-2020)

domingo, 13 de marzo de 2016

El último gran partido en el Campo del Calvario

Se agotan los calificativos para el programa dirigido por Paco Grande, hace tiempo que se quedó pequeño mi diccionario de elogios para Conexión Vintage...

Sí, así es. Pues en la soledad de un aficionado sin equipo, con cierta frecuencia y en primetime televisivo... la Unión, gracias a él, de vez en cuando "resucita" un poco.
Tras el "Añorada UDS", vimos fugazmente a D'Alessandro atajar balones bajo la lluvia en Mestalla gracias al Vintage Kempes y esta misma semana reviviremos el dramático gol de Eizmendi en el 87 en el Vintage Burgos...; pero lo visionado hace diez días y que hoy enlazo en el Blog, porque lo merece, es quizá, me atrevería a decir, el mejor documento audiovisual que nunca imaginé poder ver del equipo de mi vida... Por su calidad, por su importancia, por su duración, por su simbología...

Dos minutos y cuarenta y dos segundos de imágenes de una calidad excepcional del encuentro que el 22 de Junio de 1969; U.D.Salamanca y Recreativo de Huelva disputaron en un Campo del Calvario hasta los topes, con motivo del partido de vuelta de la promoción de ascenso a 2ª división de aquella histórica y lejana temporada 68-69.




Aquel fue sin duda el último gran encuentro disputado en el desaparecido estadio salmantino, al que no le dio más tiempo a albergar otras "finales" pues menos de un año después, en Abril de 1970 (VER), dejaría de ser el feudo titular del equipo charro en favor del estadio Helmántico; que curiosamente recibiría a su propietaria, la U.D.Salamanca, con un infausto descenso, de nuevo, a 3ª división... 


Los onces que descansan sobre y bajo estas líneas corresponden a aquel que protagoniza el vídeo, aquel que lució la U.D.Salamanca en aquel histórico choque y que logró el ansiado ascenso a 2ª división aquella tarde tras 5 años en tercera división:
Foto superior: De pie de izquierda a derecha: Justo, Pedraza, Huerta, Fernando, Manolín, José Manuel y Cefe. Agachados de izquierda a derecha: Sancho, Tapia, Valledor, Lozano y Manolo Calero. (En la foto inferior cambian su posición José Manuel por Manolín).


Ver una salida de la Unión por aquellos vetustos vestuarios que descansaban en el córner del fondo del marcador, ver conducir el balón a Manolín (recientemente fallecido), saltar a José Manuel, ver volar a Justo, ver y parecer sentir aquellas gradas a rebosar aquel día, ver a Cefe junto a unos jovencísimos Tori y Pepe Borrego en el banquillo charro al lado del míster Soler y sus gafas de sol aquella tarde, ver driblar a Sancho, achicar a Huerta, defender a Pedraza con el 2 a la espalda; sentir el calor de las tapias encaladas y los aficionados apoyados en ellas, leer las pancartas en movimiento que en tono de humor poblaban las gradas en los lejanos 60, sentir tan cerca los balcones a rebosar de la calle la Alberca que servían de palcos improvisados los días de partido... revivir al fin y al cabo un día grande en Salamanca y volver a ver a la Unión, mi amada Unión, en una "final", casi 50 años después... para mi, no tiene precio...

¿Cuánto le debo ya Don Paco Grande?...
Infinitas gracias de nuevo. Y van...


FUENTES:
Marca
Teledeporte - TVE

viernes, 22 de marzo de 2013

Morollón, de la cantera, a la cima del R.Valladolid

En algunas etapas de la historia; sobre todo en épocas de crisis, la cantera unionista fue pilar fundamental del crecimiento y desarrollo del club.
En un repaso rápido por la memoria de la entidad, siempre destacan, sobre otras, las eras de Manuel Soler y posteriormente Fuentes en el banquillo, como un claro ejemplo de ello.
Pero hubo en muchas otras ocasiones; todos conocemos etapas cercanas al presente; en las que la cantera unionista ha estado en un segundo plano para el funcionamiento capital del primer equipo; y muchas veces, jugadores formados inicialmente en las categorías inferiores, juveniles o en el segundo equipo, hicieron las maletas para triunfar fuera, provocando, años más tarde, el sonrojo de más de uno.
En este sentido hay un caso especialmente curioso en nuestra historia; el de Emilio Morollón, formado en la cantera unionista, se convirtió en los sesenta en uno de los mejores delanteros nacionales de su época, pero en las filas del máximo rival regional.


Emilio Morollón Estébanez (Madrid 1937-Valladolid 1992) inició su andadura futbolística en la cantera de la Unión Deportiva Salamanca en 1955 para debutar en el primer equipo en partido oficial en la temporada 56/57 en tercera división en la que disputó 34 encuentros anotando 17 goles; aquella temporada la Unión no consiguió el ascenso a segunda al perder en la promoción frente al Basconia y al final de la temporada Morollón cambió de aires sin cambiar de provincia para en las filas del Béjar Industrial, también en tercera, completar una brillante campaña 57/58 en la que el Béjar, sexto clasificado, y en el mismo grupo que la UDS, anotó 98 goles; superando los cuarenta el ariete “salmantino”.
Tal hazaña no pasó desapercibida y en la temporada siguiente fue el Real Valladolid el que se hizo con los servicios de Morollón para la disputa de la temporada 58/59 en segunda división.

Forman con la camiseta del Real Valladolid; en la temporada 58/59: 
De pie de izq. a dcha: Benegas, Tini, Matito, Lesmes I, García y Pontoni. 
Agachados de izq. a dcha: Mirlo, Pereda, Morollón, Ramírez y Beascoechea.

Aquella mítica temporada en la historia del equipo vecino fue culminada por Morollón y el conocido como equipo de “los Monaguillos” ascendiendo a primera división y alcanzando el madrileño el trono de máximo goleador de la división de plata al anotar 23 goles.
Hasta seis fueron las temporadas que jugó Morollón de forma consecutiva en su primera etapa en el Real Valladold; con dos ascensos a primera en su haber y un meritorio segundo puesto en la clasificación de máximos anotadores de primera división en la temporada 62-63 marcando 20 goles, sólo por detrás del madridista Puskas.
Valorada hoy su figura como uno de los delanteros centros más importantes del Real Valladolid; mantiene todavía hoy el título honorífico y récord de máximo goleador en partidos de liga en todas las categorías, con 92 goles, de toda la historia del club blanquivioleta.

Gol de Morollón al Real Betis en partido correspondiente a la temporada 62-63, temporada en la que el madrileño fue subcampeón del llamado posteriormente, trofeo Pichichi.

Como culminación a su trayectoria en el equipo del Pisuerga; Morollón fue convocado por la selección nacional jugando dos encuentros; uno, el de su debut, amistoso frente a la selección de Francia disputado en el Camp Nou (9/1/63) y el segundo, oficial, en la eliminatoria de octavos de final de la Eurocopa de 1964 (30/5/63) frente a Irlanda del Norte en el estadio de San Mamés.



Tras este éxito exponencial en la carrera de Morollón, se barajó en su día la posibilidad de su traspaso a algún club extranjero; la Lazio de Roma estuvo cerca de su fichaje; pero finalmente fue traspasado al flamante pentacampeón Real Madrid para la temporada 64-65; liga que ganó con el equipo blanco aunque su participación fue testimonial disputando solamente un partido de liga en el que anotó un gol y seis amistosos anotando otros tres goles, bajo el brillo de los Puskas, Di Stefano y compañía.

En la imagen de la plantilla del Real Madrid campeón de liga de la temporada 64-65 Morollón es el tercero sentado, empezando a contar por la derecha, entre Gento y Manolín Bueno.

Delantero centro goleador, hábil con el balón y con espectacular remate, fue definido por el gran Abilio, como uno de los mejores jugadores de la historia de la UDS a pesar de su única temporada en el primer equipo charro; madrileño, criado futbolísticamente en Salamanca y salido de la cantera charra de la mano de Manuel Soler; se unió a otros canteranos como Blanco, Barrado, Eloy, Miche, Miguelín, Paniagua…para formar parte en la UDS de una generación histórica de grandes jugadores de cantera; aunque después sus logros, internacionalidad incluida, los disfrutaron otros, principalmente, en Valladolid; donde sigue siendo un mito blanquivioleta, de momento, inalcanzable.

Morollón, primero agachado por la izquierda, formando con la UD Salamanca en la temporada 56-57

FUENTES: Mundo Deportivo, ABC, Corazón Blanco, Pasión Violeta, La Gaceta Regional de Salamanca, fotos sección "Qué fue de..." Loren Ruano, libro Selección de Martialay, R.Valladolid.com.