...recuerdos de aquel niño que leía los libros de Gil Pérez en el viejo sillón de La Vega, aquellos recortes amarillos en el armario, aquellas tardes en la fría piedra del estadio, aquellos sueños, pensamientos y deseos que tuve desde aquella grada que fue mía, DESDE MI GRADA VIEJA...

viernes, 18 de febrero de 2011

Juanjo - Cruyff, pareja de baile.

Era otro fútbol, eran otros tiempos, pero lo que actualmente es llamado marcaje en zona, no era la norma general en el deporte rey…
Los marcajes individuales eran lo habitual, y cuando del crack de turno se trataba, fueron muchos los “perros de presa” que sacrificaron el resto de sus funciones en un partido, en pos de, muchas veces rozando lo permitido en el reglamento, hacer desaparecer al delantero estrella y sus “campanillas”.

Cuando la Unión llegó a primera, Johan Cruyff ya llevaba un año en España, pero no fue hasta la temporada 75-76, cuando la parroquia unionista pudo disfrutar de uno de los pertenecientes al grupo de los llamados “cuatro grandes”.

Juanjo fue el elegido por García Traid para “ese” trabajo sucio, para ese baile físico que es el marcaje…
Sacrificando su posición habitual en el eje de la zaga al lado de Ricardo Rezza; Juanjo, esa tarde, se incrustó en el medio campo, salió a las bandas, subió y bajó sin descanso independientemente del dueño del balón, y fijó al crack holandés allí por donde pisaron sus botas…y sin duda, el salmantino lo hizo bien…
Juanjo, jugador indispensable en el esquema de aquel equipo charro que se paseó por España con una solidez defensiva envidiable, marcador potente, fuerte y contundente, se consolidó en partidos como el mencionado, por hacer que a Cruyff se le viera, pero menos, en aquella primera tarde que pisó el césped salmantino.




Cinco imágenes donde se pone manifiesto el seguimiento de Juanjo a Cruyff en la primera
de las dos tardes que en su periplo en España pisó el crack holandés el estadio Helmántico.

Todo un F.C.Barcelona, líder en aquel momento de la liga, se estrelló, contra un equipo charro que con trabajo y oficio anuló, no solo al siete holandés, si no a todas sus estrellas, que esta vez sí, no como la temporada anterior, vinieron al Helmántico.
Cruyff, como en otros muchos campos a lo largo de su carrera tuvo un compañero de viaje en aquel partido; y Juanjo se unió a los Carrete, Julio Alberto, Molinos, Camacho, Oriali, Vogts…que también lo intentaron, para hacer que el crack lo fuera menos y añadir al fútbol, gotas de menos fútbol, que también forman parte del duelo que supone lo individual, en un deporte colectivo.

Imagen del histórico marcaje de Vogts a Cruyff en la final de Alemania’74

La proyección de Juanjo (Juan José Enríquez Gómez – Madrid 1950) tras tres temporadas en la UD Salamanca, se vio refrendada ya con 27 años con la llamada de Kubala para un partido clasificatorio de la Selección Española para el mundial 78 en Bucarest frente a Rumania, a la vez que con el traspaso al final de esa misma temporada al mismísimo FC.Barcelona, donde con más pena que gloria, en dos temporadas, disputó solamente cinco partidos como titular y fue incluso apartado del equipo en la 78-79 por duras declaraciones contra su entrenador y su directiva.
El Recreativo de Huelva en segunda división y de nuevo en la élite gracias a su Atlético de Madrid donde se había formado este madrileño, fueron los penúltimos pasos en su carrera como futbolista.

Imagen de Juanjo con el chándal de la selección española en Bucarest donde ocupó
un puesto en el banquillo llegando incluso a calentar en la banda en la segunda
parte, para finalmente no debutar; en vísperas de su fichaje por el FC.Barcelona de la 77-78.

Juanjo y Zuviría, dos de los principales fichajes del FC.Barcelona para la temporada 77-78

Dos temporadas después, Cruyff volvió al Helmántico, pero Juanjo ya no estaba esperándole, casualidades del destino lo tuvo cerca, pero en su mismo equipo:

Imagen de Juanjo y Cruyff en la formación inicial del FC.Barcelona que visitó el Helmántico en la temporada 77-78, en uno de los pocos partidos que Juanjo  jugó como titular en el Barça en las dos temporadas que militó en el equipo culé.
De pie de izq. a dcha: Artola, De la Cruz, Neeskens, Juanjo, Olmo y Migueli. Agachados de izq. a dcha: Clarés, Sánchez, Cruyff, Asensi y Zuviría.

Sorprendentemente, Johan jugó en aquella 77-78 en el estadio Helmántico, sesenta minutos en el puesto de libre, atrás, cerca de Juanjo… y cuando salió de la cueva… esta vez fue Iglesias el que lo esperaba para compartir ese baile, que como poesía del fútbol de otro tiempo, ha sido y será siempre, el marcaje individual.

domingo, 13 de febrero de 2011

¡Bienvenidos a primera!

La temporada 74-75, fue la temporada de los estrenos. El debut en primera división, siempre supone dar el salto a la principal constelación futbolística, conocer campos, jugadores, públicos…y que te conozcan, presentar tus credenciales allá por donde pisas, y lucir el escudo del puente, toro y encina, por lugares y en circunstancias competitivas nunca antes alcanzados.

Visitar por primera vez estadios como el Calderón, el Bernabéu, el Camp Nou,…etc. para un equipo modesto en su debut en primera, siempre tiene un extra de responsabilidad…el dar la talla, el demostrar que la primera no es una casualidad, que merezco estar con vosotros, que puedo quedarme…todo ese cóctel de sensaciones se aunaron en esos partidos y en un año como aquel, hoy lejano…

A veces hay un gesto, en uno de esos partidos, bajo los ojos de aquellos públicos imponentes, que sirve para resumir una bienvenida a primera, y no me refiero a entregar una placa al inicio del choque, como muestra la primera imagen bajo estas líneas, si no a algo más profundo, algo entre profesionales, algo “de lo de dentro del campo”, como dicen ellos…un gesto.

Pirri entrega a Huerta, en los prolegómenos del choque,
la placa del Real Madrid como debutantes
en el estadio madridista.

Este gesto, sucedió con el debut de la Unión Deportiva Salamanca en el estadio Santiago Bernabéu, allá por el 16 Febrero de 1975, partido al que la Unión llegaba noveno, la revelación junto al R.Betis de los ascendidos, y un Real Madrid líder en solitario, que esperaba continuar su racha en aquella tarde de la presentación salmantina.

La Unión cumplió con creces en su debut en el “nuevo Chamartín”, en un partido malo y excesivamente conservador de ambos conjuntos, Jorge D’Alessandro como otras muchas tardes en aquella primera temporada en primera, fue el jugador más destacado; su primera parte en forma de intervenciones, fue lo más reseñable de la prensa del lunes, acerca del equipo salmantino.
En uno de esos lances y tras ser Pirri, el mayor representante de la insistencia madridista en forma de disparos;…al borde del descanso y tras la tercera espectacular parada del argentino en los primeros 45 minutos; el capitán madridista, como llevado en volandas por los 80.000 que poblaban los graderíos y admirado por la grandeza de los aciertos de nuestro cancerbero, se acercó convencido, sincero y con paso firme a Don Jorge, para estrecharle la mano…en gesto de respeto, en gesto de admiración, por sus grandes intervenciones aquella tarde y refrendada su acción; por la que D’Alessandro acababa de sacar debajo del larguero tras su disparo, segundos antes…

Espectacular intervención de D’Alessandro en el debut en Chamartín
que supuso la felicitación de Pirri, capitán madridista.

Qué mejor anfitrión que Pirri, (buque insignia de nuestro fútbol en los 60-70, más de 250 partidos en primera división y más de 30 internacionalidades en aquel momento de su vida, campeón de Europa y mundialista, todo un capitán del Real Madrid y de la Selección), el que tuviera ese gesto de caballero, con el recién llegado, con el debutante, para alargando su mano, parecer en ese guiño de deportista de los de antaño, asentir y en entrecomillada representación de toda la primera división española de aquel año, parecer decir en ese gesto, un sincero y sonoro “¡Bienvenidos a primera!”…

Pirri felicita a Jorge D’Alessandro por la mágnifica intervención que acababa de realizar 
 tras su disparo, ante la mirada de Ricardo Rezza en segundo plano, aquella tarde del debut en el Santiago Bernabéu en el 75.

viernes, 4 de febrero de 2011

El fútbol, la Unión…ese instante…

Inmóvil en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud que cría
en la cima del vértigo se alía
deteniendo, no al vuelo, sí al instante.




 
Tu salto es un segundo congelado
que ni apresura el tiempo ni lo mata:
preso en su movimiento ensimismado
tu cuerpo de sí mismo se desata…

Octavio Paz (1914-1998) (Fragmento de Sonetos - I)